marquelo
Negrito villero
Tengo en mi costado Cristos que gritan
tan arrebatadoramente,
que siento a la medianoche ahorcada con un golpe de traquea.
Un dolor intensísimo recorre el ancho sueño que me cubre y al despertar
miro la cara desencajada de la medianoche que mira con ojos de animal triste
pidiéndome un poco de agua, un poco de vino flojo
pero ya da lo mismo
el tiempo ha resbalado en todos sus caminos
y no hay noche que se sostenga sin un clamor
como un amor de vino que gotea
eres como un espejo nuevo
y se me cae el rostro de tanto verte
y vuelvo al nido donde se cosechan las sombras;
ahora junto todas las palabras para darte un beso de bestia...
Última edición: