Brise
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando visitas a esa persona casi diariamente
y te hace ver estrellitas
y decir varias pendejadas al viento.
Cuando te encuentras obsesionado
por descubrir sus secretos para hacerle un regalo
que no olvidará jamás.
Te encuentras a ti mismo,
sobre un eje que da vueltas
pensando en lo mismo,
que cuando pasará el reloj
y podrás decirle de una vez
todo lo que sientes.
Y es entonces cuando te das cuentas
que ya llevas mucho tiempo visitando
tu psiquiatra y parece que te has enamorado
y sin su presencia no puedes vivir.
Ahora es cuando te receta esas pastillas diabólicas,
y te maldices una vez más por seguir
enamorado de un narcotraficante
que solo quiere tu dinero.
y te hace ver estrellitas
y decir varias pendejadas al viento.
Cuando te encuentras obsesionado
por descubrir sus secretos para hacerle un regalo
que no olvidará jamás.
Te encuentras a ti mismo,
sobre un eje que da vueltas
pensando en lo mismo,
que cuando pasará el reloj
y podrás decirle de una vez
todo lo que sientes.
Y es entonces cuando te das cuentas
que ya llevas mucho tiempo visitando
tu psiquiatra y parece que te has enamorado
y sin su presencia no puedes vivir.
Ahora es cuando te receta esas pastillas diabólicas,
y te maldices una vez más por seguir
enamorado de un narcotraficante
que solo quiere tu dinero.
Última edición: