legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando del risco aquel,
del peñasco al derrumbe,
de la empinada cumbre
al vacío infernal;
nuestro amor fracasara,
nuestro amor se muriera,
mi alma delinquiera
y mi voz te gritara:
¡Búscame!...
Me buscas en el alba azul de una mañana
o en el negro azabache de una noche mortal,
en las álgidas gotas de una lluvia malsana
o en los cálidos rayos de un sol primaveral.
Me buscas en las fuentes del agua cristalina
o en el pútrido fango de un invierno feraz,
en la siniestra sima del foso de una mina
o en el tupido césped de los campos a ras.
Búscame en la apacible vida de los remansos
o en la tormenta oscura y tenebrosa del mar,
entre la fresca brisa, la sombra y el descanso
o en la débil fatiga de un largo trajinar.
Me buscas en las tibias playas de los balnearios
o entre las frías rocas de granito y de sal,
en el candente entorno de un desierto incendiario
o el entumido frío de una noche polar.
Me encontrarás en todo lo que tus manos toquen,
en todo lo que quieras o que puedas tener;
en todo lo que odies, maldigas o destroces
o en todo lo que ames; cuanto puedas querer...
del peñasco al derrumbe,
de la empinada cumbre
al vacío infernal;
nuestro amor fracasara,
nuestro amor se muriera,
mi alma delinquiera
y mi voz te gritara:
¡Búscame!...
Me buscas en el alba azul de una mañana
o en el negro azabache de una noche mortal,
en las álgidas gotas de una lluvia malsana
o en los cálidos rayos de un sol primaveral.
Me buscas en las fuentes del agua cristalina
o en el pútrido fango de un invierno feraz,
en la siniestra sima del foso de una mina
o en el tupido césped de los campos a ras.
Búscame en la apacible vida de los remansos
o en la tormenta oscura y tenebrosa del mar,
entre la fresca brisa, la sombra y el descanso
o en la débil fatiga de un largo trajinar.
Me buscas en las tibias playas de los balnearios
o entre las frías rocas de granito y de sal,
en el candente entorno de un desierto incendiario
o el entumido frío de una noche polar.
Me encontrarás en todo lo que tus manos toquen,
en todo lo que quieras o que puedas tener;
en todo lo que odies, maldigas o destroces
o en todo lo que ames; cuanto puedas querer...