PALAS ATENEA
Poeta fiel al portal
¿Cuándo retornará aquella paz?
Pregunto engullida en la desidia,
la misma asfixiante rutina
que carcome a migajas la vida.
Una hiedra ahoga el silencio,
el espacio reduce a medio metro,
no ceden mis pasos ahí dentro.
El desespero reprime los gritos
que van a dar a lo lejos,
en mi cerebro.
¿Cómo carajos hallaré tal paz?
Veo eterno el tic tac de las horas,
me quiero volver perversa asesina
y desterrarlos de ésta existencia ruina.
Pero un sonido distante
que apenas distingo,
me ruega: -Paciencia.
Cual si fuese un niño,
calma mi propia guerra,
que crece dentro y se alimenta de afuera.
Con las fuerzas ya rastreras, mendigo paz.
Aquella que solo entre tres, solíamos conjurar.
Pregunto engullida en la desidia,
la misma asfixiante rutina
que carcome a migajas la vida.
Una hiedra ahoga el silencio,
el espacio reduce a medio metro,
no ceden mis pasos ahí dentro.
El desespero reprime los gritos
que van a dar a lo lejos,
en mi cerebro.
¿Cómo carajos hallaré tal paz?
Veo eterno el tic tac de las horas,
me quiero volver perversa asesina
y desterrarlos de ésta existencia ruina.
Pero un sonido distante
que apenas distingo,
me ruega: -Paciencia.
Cual si fuese un niño,
calma mi propia guerra,
que crece dentro y se alimenta de afuera.
Con las fuerzas ya rastreras, mendigo paz.
Aquella que solo entre tres, solíamos conjurar.
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