lesmo
Poeta veterano en el portal
Día tras día
se me escapan las horas, también la vida.
Ya no me apenan
mis compañeras:
las que llevan por nombre melancolías.
Tengo una llama
que me cuece por dentro, que me maltrata,
pero es tan mía
que me ilumina,
ni pensarlo quisiera que se apagara.
Hace ya tiempo
que llegó la tristeza sin yo saberlo
para quedarse,
cuando se marche
será seña certera de estar ya muerto.
Hay en mi pueblo
una ermita pequeña que tiene un huerto
en donde crecen
unos cipreses,
me señalan la senda que lleva al cielo.
se me escapan las horas, también la vida.
Ya no me apenan
mis compañeras:
las que llevan por nombre melancolías.
Tengo una llama
que me cuece por dentro, que me maltrata,
pero es tan mía
que me ilumina,
ni pensarlo quisiera que se apagara.
Hace ya tiempo
que llegó la tristeza sin yo saberlo
para quedarse,
cuando se marche
será seña certera de estar ya muerto.
Hay en mi pueblo
una ermita pequeña que tiene un huerto
en donde crecen
unos cipreses,
me señalan la senda que lleva al cielo.