Birbiloke
Poeta adicto al portal
Cuentos que contar. A la luna, a las dos, a las tres!!... demasiada luz vespertina, sol mañanero de madrugadas tempranas. Redundancia de pan con pan, dineral de dineros, gilipolleces varias. Tengo sed, dame sal, tengo hambre, come mierda. Y así hasta el infinito. Mira que eres esquerpo, intratable y desasosegante. Todos los días igual. Me pregunto que te he hecho, para merecerme esto. Nuestra vida no lleva a ningún puerto, todo se muere antes de nacer. Son horas interminables de paz infernal, cuando llegas no estoy, cuando vengo desapareces a lingotazos en barras de bar. Hoy es igual que mañana, que ayer y que siempre. Destruida tu vida, destruida la mía, el amor que nos confesamos un día de sol radiante crepuscular. Comiste de mi carne hasta saciar tu ansia, a mi me diste los despojos, dejandome con hambre.
Ahora te disculpas, cuando ya es demasiado tarde
La culpa no fue mía, fue aquel trago bajando por mi garganta, lacerando la herida de un corazón mal curado, de despecho y orgullo mal nacido de rencor y rabia mal parido. No fui yo señor juez el que se interpuso en el altar de piedra donde los dos juramos juramento, el amor sin fundamento enterrando nuestros sentimientos. Fue mi vida dislocada y la punta del cuchillo mal afilada, la que hizo que su vida se desangrara. Yo no la maté porqué fuese mía lo que el juramento sagrado recuerdo siempre me decía. "hasta que la muerte os separe".
Así es cuando mueren nuestros sueños. El maltrato sigue vigente todos los días, todas las horas en cualquier parte del mundo. El hombre siempre fue cobarde ante una mujer valiente. Y no pocos hoy en día creen tener ese derecho. El futuro es mujer pese a quién le pese, ellas decidirán nuestro destino hacia un mundo mejor. No son ilusiones vanas, es una realidad flagrante. Heroínas de un mundo decadente. Sin ir mas lejos tenemos una muy cerquita, portavoz de los desheredados que clama justicia al mundo Ada Colau. Y es que antes que buenas esposas sumisas y calladitas, buenas amantes calienta braguetas, son y que nadie lo dude madres.
Ahora te disculpas, cuando ya es demasiado tarde
La culpa no fue mía, fue aquel trago bajando por mi garganta, lacerando la herida de un corazón mal curado, de despecho y orgullo mal nacido de rencor y rabia mal parido. No fui yo señor juez el que se interpuso en el altar de piedra donde los dos juramos juramento, el amor sin fundamento enterrando nuestros sentimientos. Fue mi vida dislocada y la punta del cuchillo mal afilada, la que hizo que su vida se desangrara. Yo no la maté porqué fuese mía lo que el juramento sagrado recuerdo siempre me decía. "hasta que la muerte os separe".
Así es cuando mueren nuestros sueños. El maltrato sigue vigente todos los días, todas las horas en cualquier parte del mundo. El hombre siempre fue cobarde ante una mujer valiente. Y no pocos hoy en día creen tener ese derecho. El futuro es mujer pese a quién le pese, ellas decidirán nuestro destino hacia un mundo mejor. No son ilusiones vanas, es una realidad flagrante. Heroínas de un mundo decadente. Sin ir mas lejos tenemos una muy cerquita, portavoz de los desheredados que clama justicia al mundo Ada Colau. Y es que antes que buenas esposas sumisas y calladitas, buenas amantes calienta braguetas, son y que nadie lo dude madres.