Alarido
Poeta asiduo al portal
Azul maligno
de la profundidad del océano,
de la oscuridad de sus planes,
de mantenernos sin peces.
Rojo prisión
de sus ojos en sangre,
de sus gafas al sol.
De sus labios astutos
que avivan la discusión
para obtener pacientemente
los frutos de nuestra desesperación.
Verdesesperanza
del hedor de sus billetes,
de sus pantanosas artimañas.
De sus monos de trabajo,
de sus mohosas lápidas,
y de lágrimas de padres
huérfanos de patria.
Blanco roto,
de infancias perdidas,
de sueños ultrajados.
De dioses adorados,
en sus dorados templos
y de vómitos de sangre
con cada cuerpo muerto.
Cuídate bien de las coloridas puertas
de los sombríos caminos
que conducen a las catacumbas
de los aparentes paraísos,
pues allí aguardan
custodiados por el can Cerbero
los peores demonios
que somos nosotros mismos.
de la profundidad del océano,
de la oscuridad de sus planes,
de mantenernos sin peces.
Rojo prisión
de sus ojos en sangre,
de sus gafas al sol.
De sus labios astutos
que avivan la discusión
para obtener pacientemente
los frutos de nuestra desesperación.
Verdesesperanza
del hedor de sus billetes,
de sus pantanosas artimañas.
De sus monos de trabajo,
de sus mohosas lápidas,
y de lágrimas de padres
huérfanos de patria.
Blanco roto,
de infancias perdidas,
de sueños ultrajados.
De dioses adorados,
en sus dorados templos
y de vómitos de sangre
con cada cuerpo muerto.
Cuídate bien de las coloridas puertas
de los sombríos caminos
que conducen a las catacumbas
de los aparentes paraísos,
pues allí aguardan
custodiados por el can Cerbero
los peores demonios
que somos nosotros mismos.