Los antiguos hebreos, que fueron los ancestros de los israelitas (-no de los israelís que son los ciudadanos del nuevo Estado de Israel-) y del pueblo judío, eran originarios de la antigua Mesopotamia (que hoy vendría a ser la zona de Irak) hasta que vino un iluminado llamado Abraham que en sus conversaciones (o delirios) con Dios este, según aquél, le dijo:
« Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra ». —Génesis 12:1-3.4
Y ahí, por las visiones de un iluminado, empezaron los problemas:
Abraham comunicó a su pueblo el mensaje recibido y estos (que se lo creyeron a pies justillas) hicieron las maletas y se fueron de la tierra que los vio nacer (allá por Irak), emigrando a la zona de Canaán (que actualmente se corresponde con la franja de Gaza, Cisjordania y el posmoderno Estado de Israel) y se instalaron (no sin conflicto) en aquella zona en la que llevaban siglos viviendo diversas tribus árabes con las que aquéllos siempre estuvieron en guerra por el espacio que pretendían ocupar.
Se produjo una primera diáspora en el año 586 a.E.C., cuando el rey de los babilonios, conquistó el Reino de Judá (ya habían conseguido montar en una zona que no era originalmente suya hasta su Reino) destruyendo el primer Templo de Jerusalén; y en el año 70 d.E.C. vinieron los romanos (con el general Tito) que derrotó la revuelta judía y destruyó el Segundo Templo de Jerusalén. Un número aún mayor de judíos fue expulsado de Judea después de haber sido aplastada la rebelión de Bar Kojba en el año 135 d.E.C. Desde entonces los judíos se dispersaron por todo el Imperio romano y, posteriormente por el mundo, encontrándose en casi todos los países.
Después de la Segunda Guerra Mundial a la ONU no se le ocurrió otra manera para limpiar sus culpas (de ceguera) y retribuir a los judíos por el horror el holocausto, que crear un Estado, el estado de Israel (que nunca había existido) en la antigua zona que los antiguos hebreos habían ocupado o invadido a los árabes siglos atrás, y tan absurda y poco ingeniosa idea se tomó sin preguntar ni tener en cuenta la opinión de los palestinos que, de la noche a la mañana y con la bendición de la ONU, vieron parte de su territorio ocupado por un nuevo Estado.
Si se trataba de resarcir el dolor de los judíos tras la guerra, a la ONU se le podría haber ocurrido crear el Estado de Israel en Alemania (donde también llevaban siglos residiendo los judíos como en toda Europa) eso al menos hubiera tenido algo de justicia. Pero no, lo que hicieron es avocar a judíos y palestinos a una guerra sin fin en la que aquellos no quieren perder su "tierra prometida" y estos no quieren que les echen del lugar donde siempre han estado. Así llevan desde 1948.
Hoy el Estado de Israel es un hecho injusto pero inamovible, por eso considero que la ONU es la gran responsable del gravísimo conflicto que existe en la zona y debería buscar una solución que en la medida de lo posible satisfaga a ambas partes para conseguir la paz.
Dejar que se maten es una barbaridad y genera aún más muertes, más odio y radicaliza a ambas partes y, si no se para, solo terminará cuando una acabe con la otra, o cuando todos saltemos por los aires.
(Información extraída de diversos temas históricos encontrados en google).