Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
De la mañana a la noche
sin olvidar las esquinas
ni los puentes tetrapléjicos
ni las sábanas distendidas
ni los paraguas rotos
ni las alcantarillas sedientas
ni los atolondrados semáforos
cansados de guiñar los ojos,
como un hilo de alambre
de acentuada figura
se desliza, golpea
las enaguas verdes del olivo
del plátano de sombra
del álamo del río,
araña paredes cariacontecidas
de la casa
donde vivo
donde habito
donde creo vivir a ratos,
se refugia en los canales
riega, escupe,
se amontona en cadáveres de si
sobre el polvo
el viejo y denostado polvo
deshace noticias críticas
del pasado,
todo cuanto viene
perdidamente cae
decae
se hunde
en oscuridad de cabelleras mojadas,
subsiste sin embargo
en huellas
apuñala aceras desconchadas
descorcha troncos espumeantes de hojas
desatranca gargantas vacías de silencio
salpica en las ruedas
gira y gira y gira
todo
de la mañana a la noche
lágrima torpe y mundana.