danie
solo un pensamiento...
De pobres maneras nos valemos… A veces crujimos como las hojas y ramas secas del otoño; chocamos con el mismo muro y seguimos perplejos; creemos en la mentira, nos gusta porque es más dulce, más tierna que la cruda verdad. A veces simplemente miramos hacia otra esquina y nos escondemos detrás del antifaz del miedo. Y cerramos las bocas, las fronteras, los caminos del alma al punto de bajar las banderas a media asta y enlutar la patria.
De pobres maneras nos valemos. Lo decimos resignados, como si nos hubiesen matado, como si se hubiesen llevado nuestros pedazos más rebeldes y enloquecidos. Nuestras partes más emperradas, nuestros ojos que buscaban estrellas en la noche, nuestras manos que repartían caricias, afectos y cordiales adioses, nuestros nombres de adolescencia. Y sólo nos dejaron ser fantasmas. Frágiles espejos que reflejan nada.
De pobres maneras nos valemos porque cometimos el peor pecado, el que un fulano nos convenza. Dejaron que la historia la escriban los hombres, los fantasmas, los frágiles espejos, las manos cansadas. Y pues, nada, ahora es el momento de dejar que los niños escriban la palabra y cuente otro cuento
mejor al nuestro.
De pobres maneras nos valemos. Lo decimos resignados, como si nos hubiesen matado, como si se hubiesen llevado nuestros pedazos más rebeldes y enloquecidos. Nuestras partes más emperradas, nuestros ojos que buscaban estrellas en la noche, nuestras manos que repartían caricias, afectos y cordiales adioses, nuestros nombres de adolescencia. Y sólo nos dejaron ser fantasmas. Frágiles espejos que reflejan nada.
De pobres maneras nos valemos porque cometimos el peor pecado, el que un fulano nos convenza. Dejaron que la historia la escriban los hombres, los fantasmas, los frágiles espejos, las manos cansadas. Y pues, nada, ahora es el momento de dejar que los niños escriban la palabra y cuente otro cuento
mejor al nuestro.