JAIME
Poeta adicto al portal
De Poesía y Mujer
A ella tóquesele
como toca usted ese piano:
del alma hacia las yemas; no le incite
con turbios carismas ni miradas, nada
de miradas.
Acérquese como viendo un cuadro, aléjese
para verlo, acérquese nuevamente, piense
en los colores, no piense en los colores, sea
usted pincel ilusorio, devuelva el tiempo atrás,
sea lira, musa sea usted.
Practique el mutismo onírico y terrenal,
practique, practique en lo sacro
de lo corpóreo de ella, de la ilusión
a lo corpóreo ida y vuelta
sin receso ni recelo, practique.
Por último piense en Poesía, revuélquese
en ese abismo, emigre
a lo mundano, ensúciese, degrádese, sienta
el hedor de su miseria, después,
mucho después hablaremos de belleza.

A ella tóquesele
como toca usted ese piano:
del alma hacia las yemas; no le incite
con turbios carismas ni miradas, nada
de miradas.
Acérquese como viendo un cuadro, aléjese
para verlo, acérquese nuevamente, piense
en los colores, no piense en los colores, sea
usted pincel ilusorio, devuelva el tiempo atrás,
sea lira, musa sea usted.
Practique el mutismo onírico y terrenal,
practique, practique en lo sacro
de lo corpóreo de ella, de la ilusión
a lo corpóreo ida y vuelta
sin receso ni recelo, practique.
Por último piense en Poesía, revuélquese
en ese abismo, emigre
a lo mundano, ensúciese, degrádese, sienta
el hedor de su miseria, después,
mucho después hablaremos de belleza.

::
::