tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
No obstante, debo decir, que la espiritualidad del alma siente y, la materialidad del cuerpo escribe.
El alma según creo no es de este mundo, y por consiguiente siente y vive en un plano superior.
El hombre reordena sus ideas y discute sus reglas y sus normas, decidiendo entre unos pocos hombres, el futuro de unos miles de millones de otros hombres, y por ende lo que la inmensa mayoría deberá acatar como regla; hasta que una nueva regla, promovida por otro nuevo grupo de hombres, promueva nuevas normas y leyes de convivencia.
De ahí en mas, el hombre deberá manejarse con las reglas finitas que, el mismo hombre y su finitud declare como validas, invalidando, o descategorizando, todo aquella expresión que no acate tales reglas, leyes y o normas preexistentes, en los pactos de los hombres y su mundo finito.
Creo con toda humildad, que el talento de cada uno de los hombres de ésta, nuestra bendita tierra, es único y angelado. Solo corrompido por el ego de uno, o de unos pocos, semejantes a él. Que intentarán hasta el cansancio, robarle ese talento innato, amoldándolo a las medidas preestablecidas, dogmatizándolo hasta erradicar su verdadera impronta, talento o virtud.
Pues aquello que supo decir don ARTURO, viene a mi memoria como un vendaval que arranca de raíz, todo lo edificado por el hombre materializado.
DE UN CONSERVATORIO PARA INSTRUMENTISTAS DE GUITARRA, SE GRADÚAN NUMEROSOS PROFESORES DE GUITARRA Y POCOS GUITARRISTAS.
Ilustradas voces don Jauretche.
El alma según creo no es de este mundo, y por consiguiente siente y vive en un plano superior.
El hombre reordena sus ideas y discute sus reglas y sus normas, decidiendo entre unos pocos hombres, el futuro de unos miles de millones de otros hombres, y por ende lo que la inmensa mayoría deberá acatar como regla; hasta que una nueva regla, promovida por otro nuevo grupo de hombres, promueva nuevas normas y leyes de convivencia.
De ahí en mas, el hombre deberá manejarse con las reglas finitas que, el mismo hombre y su finitud declare como validas, invalidando, o descategorizando, todo aquella expresión que no acate tales reglas, leyes y o normas preexistentes, en los pactos de los hombres y su mundo finito.
Creo con toda humildad, que el talento de cada uno de los hombres de ésta, nuestra bendita tierra, es único y angelado. Solo corrompido por el ego de uno, o de unos pocos, semejantes a él. Que intentarán hasta el cansancio, robarle ese talento innato, amoldándolo a las medidas preestablecidas, dogmatizándolo hasta erradicar su verdadera impronta, talento o virtud.
Pues aquello que supo decir don ARTURO, viene a mi memoria como un vendaval que arranca de raíz, todo lo edificado por el hombre materializado.
DE UN CONSERVATORIO PARA INSTRUMENTISTAS DE GUITARRA, SE GRADÚAN NUMEROSOS PROFESORES DE GUITARRA Y POCOS GUITARRISTAS.
Ilustradas voces don Jauretche.
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