pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
El llanto eterno
encontró la calma,
el corazón valiente
ya no sangra...
mi última lágrima
la he derramado,
y mujer libre
me he proclamado...
te atreves con gran descaro
a pedir que asuma culpas,
las asumo...¡culpable soy!
¡me culpo!
de haber guardado silencio
cuando debí rugir como fiera...
¡asumo!
que fui generosa con los perdones
que nunca mereciste
y esto es lo más triste
te los di sin límites...
tengo la culpa
de verte tan grande,
de creer haber alcanzado
el cielo en tus brazos...
culpable soy
de haber caído en el fango
por tu amor
y de sentirme hormiga ante ti
hasta permitir que tu ego me pise...
pero no hay mal que dure cien años
ni estúpida que te siga amando,
no hay ídolo que no se caiga
ni mujer incapaz
de seguir caminando...
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