despertando
Poeta adicto al portal
Ríos de sangre
correrán por las calles…
Gritos pidiendo auxilio
se oirán por las esquinas…
El mástil de la soledad
se usará como una lanza…
Terror , barbarie y desolación;
ansiedades y sueños diluidos
se alzarán sobres tus pies desnudos…
Horas de tormento y de destrucción
marcarán tu tétrico reloj…
La guerra que hacen los más
crueles y poderosos;
el poder del dinero
y de las armas nucleares;
las manos blancas,
negras, amarillas o mezcladas…
Onda tras onda de odio,
ráfaga tras ráfaga de fuego,
y sangre tras sangre tuya o mía
que se verterá por todas partes…
¡Déjala no la elijas!,
no te asomes al precipicio
del dolor, la inquina y el horror…
No le abras tu corazón;
deja la guerra y su destrucción,
y abraza con tus cálidos brazos
la paz y el amor…
¿O es que ya no existe la paz
en esta sitiada tierra?
Ya no se siente el silencio,
la armonía y el respeto…
Sólo piensan en sí mismos;
en sus vicios y dominios…
¡Ay pobres almas
de tristes hombres!,
que prefieren el sufrimiento
al humano entendimiento.
correrán por las calles…
Gritos pidiendo auxilio
se oirán por las esquinas…
El mástil de la soledad
se usará como una lanza…
Terror , barbarie y desolación;
ansiedades y sueños diluidos
se alzarán sobres tus pies desnudos…
Horas de tormento y de destrucción
marcarán tu tétrico reloj…
La guerra que hacen los más
crueles y poderosos;
el poder del dinero
y de las armas nucleares;
las manos blancas,
negras, amarillas o mezcladas…
Onda tras onda de odio,
ráfaga tras ráfaga de fuego,
y sangre tras sangre tuya o mía
que se verterá por todas partes…
¡Déjala no la elijas!,
no te asomes al precipicio
del dolor, la inquina y el horror…
No le abras tu corazón;
deja la guerra y su destrucción,
y abraza con tus cálidos brazos
la paz y el amor…
¿O es que ya no existe la paz
en esta sitiada tierra?
Ya no se siente el silencio,
la armonía y el respeto…
Sólo piensan en sí mismos;
en sus vicios y dominios…
¡Ay pobres almas
de tristes hombres!,
que prefieren el sufrimiento
al humano entendimiento.