Abrahám Emilio
Emilio.
Deja que te ame con mi corazón
que tiemble a tus mejillas y cabellos,
que despierte mis sueños siempre en ellos
que huyan mis lágrimas a tu mentón;
que tiemble a tus mejillas y cabellos,
que despierte mis sueños siempre en ellos
que huyan mis lágrimas a tu mentón;
déjame que te abrace y sienta tu latido
que nuestra sangre corra en una misma vena,
y desde ya que entienda la causa de tu pena
y que ambos nos curemos cualquier quebranto herido;
que nuestra sangre corra en una misma vena,
y desde ya que entienda la causa de tu pena
y que ambos nos curemos cualquier quebranto herido;
déjame que te bese con el alma
morirnos juntos en un mismo cielo,
deja que en vida pinte algún señuelo
mientras tu vida al mío ya se empalma;
morirnos juntos en un mismo cielo,
deja que en vida pinte algún señuelo
mientras tu vida al mío ya se empalma;
déjame que te mire con ojos encendidos
para que sean lámparas en mi orbe de tinieblas,
que protejan mis sendas de oscuridad y nieblas
que sin ti mi orbe y vida ya los siento perdidos;
para que sean lámparas en mi orbe de tinieblas,
que protejan mis sendas de oscuridad y nieblas
que sin ti mi orbe y vida ya los siento perdidos;
déjame que te jure el amor verdadero
que sea siempre un pacto hasta la muerte,
nunca me niegues que püeda verte
para no irme en el trágico aguacero;
que sea siempre un pacto hasta la muerte,
nunca me niegues que püeda verte
para no irme en el trágico aguacero;
no dejes de ser nunca ese amor predilecto
para que no se muera en mi pluma el tesoro,
y poder darte en vida el sublime decoro
y así adorarte como al ser perfecto;
para que no se muera en mi pluma el tesoro,
y poder darte en vida el sublime decoro
y así adorarte como al ser perfecto;
Deja que ría cuando por fin rías
que yo llore si tú por casualidad lloras;
tú sabes: yo amaré lo que tú adoras,
es decir, la nostalgia de los días;
que yo llore si tú por casualidad lloras;
tú sabes: yo amaré lo que tú adoras,
es decir, la nostalgia de los días;
quiero ver de tus ojos mis reflejos
quiero ver en tu boca el color de las flores,
y en frenesí sentir de aquellos alcanfores
con solo al verte piense en mis espejos;
quiero ver en tu boca el color de las flores,
y en frenesí sentir de aquellos alcanfores
con solo al verte piense en mis espejos;
nunca quisiera verte muy distante
yo quisiera al unísono irme al cielo contigo;
ser tu sueño, tu amor más que un amigo...
o ser quizás tu luna nocturna acompañante;
yo quisiera al unísono irme al cielo contigo;
ser tu sueño, tu amor más que un amigo...
o ser quizás tu luna nocturna acompañante;
quiero ser el consuelo en triste soledad
ser esa única lágrima final junto a tus ojos,
o ser como esa rosa sin abrojos
que solo se compara a tu beldad;
ser esa única lágrima final junto a tus ojos,
o ser como esa rosa sin abrojos
que solo se compara a tu beldad;
solo quiero fundir este inmenso querer
que por siempre tirita por ti con solo verte...
quiero con este mal de locura quererte
deja que en mis recuerdos tu hermoso rostro ver;
que por siempre tirita por ti con solo verte...
quiero con este mal de locura quererte
deja que en mis recuerdos tu hermoso rostro ver;
déjame que por siempre más te quiera
con esta fórmula de enamorar;
déjame en ti llorar, balbucear, temblar...
ámame con tu nieve y con tu primavera.
con esta fórmula de enamorar;
déjame en ti llorar, balbucear, temblar...
ámame con tu nieve y con tu primavera.
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Extraído del poemario Lo Que El Viento me enseñó: ¡Olvidar!
Abrahám Emilio
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