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déjame una dalia

WHICHAN

Poeta recién llegado
Déjame proyectar la mirada,

erigir un obelisco eterno

cuyo ápice se desvanece

y evolucione inextricable.


Déjame a merced del aire,

para mutar caprichoso y libre;

y con vueltas y remolinos

ser nube viva en el cielo.


Déjame acunar este sueño

Para alimentarlo y darle vida,

Hoy dejare enredar mis dedos

En la cabellera del niño que fui.


Déjame una dalia en el alfeizar

y los candiles encendidos,

hoy entraré con la luz de la luna

con sones de lira velaré tus sueños.






 
Déjame proyectar la mirada,

erigir un obelisco eterno

cuyo ápice se desvanece

y evolucione inextricable.


Déjame a merced del aire,

para mutar caprichoso y libre;

y con vueltas y remolinos

ser nube viva en el cielo.


Déjame acunar este sueño

Para alimentarlo y darle vida,

Hoy dejare enredar mis dedos

En la cabellera del niño que fui.


Déjame una dalia en el alfeizar

y los candiles encendidos,

hoy entraré con la luz de la luna

con sones de lira velaré tus sueños.








Que bonita y dulce es la señal que encarna esa dalia.
El amor se nutre a veces de pequeñas señales. Las imágenes de tu poema son muy bellas y sutiles.
Me agradó conocer tu poesía, además tenés un sorprendente parecido con un amigo que tengo.

Saludos desde Buenos Aires, feliz semana.
 
Déjame proyectar la mirada,

erigir un obelisco eterno

cuyo ápice se desvanece

y evolucione inextricable.


Déjame a merced del aire,

para mutar caprichoso y libre;

y con vueltas y remolinos

ser nube viva en el cielo.


Déjame acunar este sueño

Para alimentarlo y darle vida,

Hoy dejare enredar mis dedos

En la cabellera del niño que fui.


Déjame una dalia en el alfeizar

y los candiles encendidos,

hoy entraré con la luz de la luna

con sones de lira velaré tus sueños.






Hay mayúsculas de más pero tu decir sigue siendo interesante. Un abrazo, WHICHAN.
 
Déjame proyectar la mirada,

erigir un obelisco eterno

cuyo ápice se desvanece

y evolucione inextricable.


Déjame a merced del aire,

para mutar caprichoso y libre;

y con vueltas y remolinos

ser nube viva en el cielo.


Déjame acunar este sueño

Para alimentarlo y darle vida,

Hoy dejare enredar mis dedos

En la cabellera del niño que fui.


Déjame una dalia en el alfeizar

y los candiles encendidos,

hoy entraré con la luz de la luna

con sones de lira velaré tus sueños.






El amor siempre nos da señales.
Profundas líneas.

Saludos
 
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