Morphine
Poeta recién llegado
Del Crepúsculo al Amanecer
En el frío bosque invernal solo se escuchaba ella; sus pasos, y el sonido de la naturaleza; los cuervos al compás de los árboles, estos a su vez bailando una danza macabra contra el viento, y esa brisa que arrastraba húmedas gotas a su rostro. Iba a paso tranquilo fiel por llegar a su destino, ya era avanzada la tarde, pero eso a ella no le importo, le gustaban los atardeceres
Siguió su camino, esquivando rocas hacia el sendero y el olvido. Estaba ansiosa por verlo, deseosa de hablarle y soñando alguna vez volver a acariciarle.
Con respiración entrecortada por la ruta recorrida, llego a ese sitio recóndito y comenzó a buscarlo entre lapida y lapida, rosas marchitas y velas ya apagadas; que alguna vez estuvieron encendidas. Al fin lo encontró, por esa inscripción, si por ese nombre, que en tiempos pasados pronunciarlo había sido una esperanza al corazón y una ilusión al sentido
Toco su nombre con su mano lánguida y fría. Dejando caer lagrimas de furia, abandono y tristeza. Se sentó sobre la tierra, esa tierra que en el fondo lo tenía abrazado. Vio tantas imágenes en su mente, de lo que pudo ser y no fue, de lo que empezó y no culmino y como la vida se lo arrebato.
Se recostó sobre el suelo mojado lleno de hojas secas, mirando un talud cercano que dejaba al descubierto el horizonte nocturno Se concentro en la imagen que aun recordaba de su amado y paulatinamente fue sintiendo los parpados pesados y ya solo vio oscuridad Empezó a caer en un abismo y entonces lo vio, estaba de pie sonriéndole con los brazos extendidos. Ella sintió una llama, una necesidad surreal y corrió a su encuentro
Se abrazaron Ella lo sintió en cada centímetro de su cuerpo, era calido; tal y como lo recordaba. Él se acercó a su oído y pronunció 5 palabras:
- Ven conmigo, te estoy esperando
Inmediatamente despertó, y se sentó sobre la tumba, pensando una y otra vez en esas palabras que lo significaban todo Y viendo a su alrededor, ya acercándose el amanecer, observo el acantilado y fue hacia él, a paso corto y seguro. Se detuvo en la orilla y vio el mar, y sin pensarlo dos veces se dejo caer Con ese acto sintió paz y se lleno de amor; porque ya a pocos metros de caer lo escucho:
- Ahora estaremos juntos.
Y con una sonrisa en el rostro Encontró el abrazo del mar
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