Delirando

luna isabella

Poeta recién llegado
Navegando al borde del precipicio,
vestida con la obscuridad de mis días,
con la fatiga arraigada a mis rodillas
Y la la atadura negra de un maleficio.

Embustera la mañana silentosa,
se disfraza de esperanza, de piadosa.
Y me pierdo en el augurio de sus ojos,
me someto a los látigos de su enojo

Voluptuosa la llama que me oprime,
que me abraza con su mano congelada.
La tristeza con su mira constelada,
se me lanza como lluvia que comprime.

Mi verdugo que me mira fijamente,
que se mofa sin piedad y sin clemencia
va su aguja caminando lentamente,
despertando el furor de mi demencia.

Me confunde el traficar de mis vivencia,
en esta silla que me juzga y me condena,
que me arrastra a la viva turbulencia
de mi vulnerable y trágica pena.

Me marcho en el cénit de mi tormento
me marcho con mi llanto sosegado.
sin mirar .....lo que me espera al otro lado!
 
Hermoso poema... te ha quedado de verdad grandioso, y eso que no querias escribir ya!!!... Tienes lo principal, sentimiento y lo transmites perfecto!. Un abrazo!! te dejo reputacion merecida.
 
Desasosegada visión de un futuro inmediato que se aproxima, entre los augurios de un alguien que no muestra piedad ni alza su castigo soterrado para la narradora de estos versos, a la vista de ellos, no se percibe ni la más mínima grieta o fisura por donde penetrar esperanza o perdón para el castigo que parece alumbrarla. Los últimos versos se han quedado cojos de una pata, como la silla sobre la que se asienta la inquietud de esta persona, falta un último y enigmático verso que ah sido borrado, tal vez, para que nuestra imaginación le ponga palabras. Quiero ver que ese verso es el que abriría la portezuela a la esperanza y a la recuperación, al destierro de las vivencias para no traficar más con ellas.
Un saludo, Luna Isabella. Te dejo reputación. Son verdaderamente buenos versos que transmiten desaliento, desazón e inmisericordia de aquél y de una misma con su propio ser.
 
Un profundo sentimiento hecho canción, que hermoso poema amiga Isabella, me encantó leerte.
Saludos, abrazos, y besos ecuatorianos para tí.
 
Navegando al borde del precipicio,
vestida con la obscuridad de mis días,
con la fatiga arraigada a mis rodillas
Y la la atadura negra de un maleficio.

Embustera la mañana silentosa,
se disfraza de esperanza, de piadosa.
Y me pierdo en el augurio de sus ojos,
me someto a los látigos de su enojo

Voluptuosa la llama que me oprime,
que me abraza con su mano congelada.
La tristeza con su mira constelada,
se me lanza como lluvia que comprime.

Mi verdugo que me mira fijamente,
que se mofa sin piedad y sin clemencia
va su aguja caminando lentamente,
despertando el furor de mi demencia.

Me confunde el traficar de mis vivencia,
en esta silla que me juzga y me condena,
que me arrastra a la viva turbulencia
de mi vulnerable y trágica pena.

Me marcho en el cénit de mi tormento
me marcho con mi llanto sosegado.
sin mirar .....lo que me espera al otro lado!
excelente en la construccion del poema, y perfecto el sentimiento que habla en silencio, me ha gustado pasar a leer su trabajo le dejo estrellas que tenga buenas noches............
 
Me pongo de pie para aplaudir tus versos de magistrales y exquisitas imágenes
que me transportan a tu mundo de refinada sensibilidad. Bello escrito que lleva en sus versos
un caudal de expresiones hermosas. Haces gala de un léxico muy rico y depurado.
Un beso y un abrazo mi dulce amiga poetisa Luna. Te dejo reputación.
 
Navegando al borde del precipicio,
vestida con la obscuridad de mis días,
con la fatiga arraigada a mis rodillas
Y la la atadura negra de un maleficio.

Embustera la mañana silentosa,
se disfraza de esperanza, de piadosa.
Y me pierdo en el augurio de sus ojos,
me someto a los látigos de su enojo

Voluptuosa la llama que me oprime,
que me abraza con su mano congelada.
La tristeza con su mira constelada,
se me lanza como lluvia que comprime.

Mi verdugo que me mira fijamente,
que se mofa sin piedad y sin clemencia
va su aguja caminando lentamente,
despertando el furor de mi demencia.

Me confunde el traficar de mis vivencia,
en esta silla que me juzga y me condena,
que me arrastra a la viva turbulencia
de mi vulnerable y trágica pena.

Me marcho en el cénit de mi tormento
me marcho con mi llanto sosegado.
sin mirar .....lo que me espera al otro lado!

Desasosiego entre esas predicciones inmediatas. inquietud y a la vez
enigma en esa recuperacion de los sentimientos. saludos de luzyabsenta
 

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