Depressus

DAMAMISTERIOSA

Borracha Reconocida
La azotea llueve de gatos,
palomas carroñeras y zapatos.

Qué preciosa la aurora púrpura,
ofreciéndose como cinturón
sujetado al marco de mi esquizofrenia,
abrazándome hasta mutar en añil
de voces y murmullos.

Juego ping pong con las bolas
de los ojos,
rojos como mercurio,
inflamados de dolor carmín.

Hoy pasé caminando frente a Cristo,
me dijo “ háblame”,
y le dije que yo no hablo con él.

No hablo con nadie.

Por eso no hay quien responda.

Existen esos días de dunas y arcabuces,
el solsticio de invierno interminable,
la angustia de acordeón y violín.

El celular está muerto,
las llaves cuelgan de azul polar,
los libros enmudecen de mortaja,
los parques secos de caminatas,
las botellas temblando de evaporación.

Este poema está herido,
por eso el verbo irregular,
por eso su deforme hoja,
por eso su seca tinta.

El cansancio de remar hacia arriba,
mientras todos reman hacia el frente.

Hemmingway quiso tanto al mar,
para no ser el viejo.

Se volvió viejo
y se hundió en el mar.

El Comfortably Numb de un Pink sin Floyd.

Mi garganta con una
minúscula tormenta de arena
en el centro,
mi pesado respirar.

Esta lucha de bolsillos volteados,
agujereados, sin monedas,
y un puñado de estrellas en las manos,
soñando con niños
brincando en un pie,
comiendo gelatina de colores,
diciéndole a la vida:

¡Te gané, te gané!

Esta noche-madrugada de mierda.
 
Última edición:
En verdad es un honor pasar a tus magistrales versos, aún cuando hay una tormenta de melancolías danzando entre los versos, bien elaborada cada imagen y un vuelo excelente del alma que grita esos dolores que la oprimen, excelente!
No hay palabras para comentar un poema de esta magnitud. Genial!

Un abrazote en la distancia y mi admiración, Aplausos que suenen en todo el teatro.

Ligia
 
Ligia Calderón Romero;2724518 dijo:
En verdad es un honor pasar a tus magistrales versos, aún cuando hay una tormenta de melancolías danzando entre los versos, bien elaborada cada imagen y un vuelo excelente del alma que grita esos dolores que la oprimen, excelente!
No hay palabras para comentar un poema de esta magnitud. Genial!

Un abrazote en la distancia y mi admiración, Aplausos que suenen en todo el teatro.

Ligia

Vaya Ligia, no sé qué decirte, me siento sonrojada y sin muchas palabras. Solamente agradecer tu visita y tu alma abierta a lo que escribo.

Un abrazo,
 
Me gustó mucho este poema, seguiré revisando los demás....el final es muy bueno!!! imágenes bien construidas, emotivo, desgarrador....súper!! si puedes revisa alguno de los míos, también hay una onda melancólica. Un abrazo. Luis
 
La azotea llueve de gatos,

palomas carroñeras y zapatos.


Qué preciosa la aurora púrpura,
ofreciéndose como cinturón
sujetado al marco de mi esquizofrenia,
abrazándome hasta mutar en añil
de voces y murmullos.


Juego ping pong con las bolas
de los ojos,
rojos como mercurio,
inflamados de dolor carmín.


Hoy pasé caminando frente a Cristo,
me dijo “ háblame”,
y le dije que yo no hablo con él.


No hablo con nadie.


Por eso no hay quien responda.


Existen esos días de dunas y arcabuces,
el solsticio de invierno interminable,
la angustia de acordeón y violín.


El celular está muerto,
las llaves cuelgan de azul polar,
los libros enmudecen de mortaja,
los parques secos de caminatas,
las botellas temblando de evaporación.


Este poema está herido,
por eso el verbo irregular,
por eso su deforme hoja,
por eso su seca tinta.


El cansancio de remar hacia arriba,
mientras todos reman hacia el frente.


Hemmingway quiso tanto al mar,
para no ser el viejo.


Se volvió viejo
y se hundió en el mar.


El Comfortably Numb de un Pink sin Floyd.


Mi garganta con una
minúscula tormenta de arena
en el centro,
mi pesado respirar.


Esta lucha de bolsillos volteados,
agujereados, sin monedas,
y un puñado de estrellas en las manos,
soñando con niños
brincando en un pie,
comiendo gelatina de colores,
diciéndole a la vida:


¡Te gané, te gané!



Esta noche-madrugada de mierda.


Qué hermoso escribes, toda mi admiración... Increíble....
 
La azotea llueve de gatos,

palomas carroñeras y zapatos.


Qué preciosa la aurora púrpura,
ofreciéndose como cinturón
sujetado al marco de mi esquizofrenia,
abrazándome hasta mutar en añil
de voces y murmullos.


Juego ping pong con las bolas
de los ojos,
rojos como mercurio,
inflamados de dolor carmín.


Hoy pasé caminando frente a Cristo,
me dijo “ háblame”,
y le dije que yo no hablo con él.


No hablo con nadie.


Por eso no hay quien responda.


Existen esos días de dunas y arcabuces,
el solsticio de invierno interminable,
la angustia de acordeón y violín.


El celular está muerto,
las llaves cuelgan de azul polar,
los libros enmudecen de mortaja,
los parques secos de caminatas,
las botellas temblando de evaporación.


Este poema está herido,
por eso el verbo irregular,
por eso su deforme hoja,
por eso su seca tinta.


El cansancio de remar hacia arriba,
mientras todos reman hacia el frente.


Hemmingway quiso tanto al mar,
para no ser el viejo.


Se volvió viejo
y se hundió en el mar.


El Comfortably Numb de un Pink sin Floyd.


Mi garganta con una
minúscula tormenta de arena
en el centro,
mi pesado respirar.


Esta lucha de bolsillos volteados,
agujereados, sin monedas,
y un puñado de estrellas en las manos,
soñando con niños
brincando en un pie,
comiendo gelatina de colores,
diciéndole a la vida:


¡Te gané, te gané!



Esta noche-madrugada de mierda.




Hay noches-madrugadas de mierda, que nos mandan al infierno de tristeza y soledad... noches de oscuro sentir.
Un desahogo muy bueno muñecota, un placer leerte.
Estrellas a montón y besos a millón:::hug:::
 
la desolacion lo resume todo
quiza el recuerdo de la sonrisa inocente haga huecos y se respire con más sentimiento
de cerrar los ojos y caer en el calido hogar, imposible, imposible!

Me encanta leerte.
 
Gracias por tu comentario y visita Luis. Aunque tarde, procuraré leer tus escritos, no por juzgar si es cierto o no lo que me comentas, pues, la poesía está para disfrutarla o morir en ella.

Un beso.

Me gustó mucho este poema, seguiré revisando los demás....el final es muy bueno!!! imágenes bien construidas, emotivo, desgarrador....súper!! si puedes revisa alguno de los míos, también hay una onda melancólica. Un abrazo. Luis
 
Y dije que más tarde pasaría, pero aunque tarde, tampoco dije cuanto tardaría. Así que aquí voy Keka cumpliendo mí palabra.

Ay y cuéntame de pastores y gitanas. De iglesias abiertas y Cristo medio desnudos. Dime como es la cigarra que se emborracha en un altar, con vino recién consagrado. Dime… ¿El cristal se rompe con un beso sin labios? Y los libros no saben mirar, solo suspiran al ser abiertos y no dicen, pero se dejan leer, se dejan querer sin pedir nada a cambio. El celular es un pasado que se hizo presente sin musiquita que te despierte y te haga saltar en un baile, aunque no sea un baile flamenco.
¿Quién hirió a tú poema? Porque el viento es más rápido que la lágrima que recorre una mejilla, no es para hacer desespero y que tiemble el labio. Un cuento no es un cuento sin lamento y la vida es una mierda sin un cuento. El mar no conoce a nadie pero a la mar la conocen todos. Es interrogante e inmensidad, profundidad y ola y playa que se deja pisar. No es amante ni reconoce deidad. No respeta a la vejez, no sabe jugar con la juventud, no es quietud, es capricho lleno de agua imposible de alcanzar.
Hay desiertos que sucumben en las cuerdas vocales y aguas de oasis que fluyen por la garganta. Palabras que imitan a las dunas y respiros que no pueden mojarse en saliva. Qué difícil es respirar, cuando el pesar hace nudo en el cuello y en los tiempos desnudos, un profeta dejo su profesión de predecir y se hizo sereno de las oscuridades de los lamentos.
Claro que hay niños que juega, claro que hay claros entre las nubes, claro que hay colores y caramelos de diferentes tamaños. Claro que hay bolsillos vacios y cantaros rotos lejos de las fuentes, claro que hay silente en un puñado de estrellas. Claro que hay confusión y volcanes sin tierra. Claro que hay imaginación y versos sin poetas. Pero soñar es la grieta por donde sucumbe la muralla y entran los asaltantes para poner flores a todas las esquinas. Hasta las redondeadas, hasta las puntiagudas.
Está noche-madrugada de mierda, lloran dos girasoles, uno por cada ojo tuyo. Lagrimas de colores que serpentean el espacio entre la hoja y el suelo. Maravillarse con una letra tuya, es sentirte mujer más que poeta. Es ver grandeza donde antes hubo un lago, es ensoñar debajo de un árbol esperando a que amanezca. Y tu cazadora gestipulas mientras los planetas te extrañan, decirte… es decir mucho y leerte es una fiesta gitana, con carros puestos en herradura y fuego que sale de las entrañas-

Me encantó Keka. Te quiero con toda el alma.
 
La azotea llueve de gatos,
palomas carroñeras y zapatos.

Qué preciosa la aurora púrpura,
ofreciéndose como cinturón
sujetado al marco de mi esquizofrenia,
abrazándome hasta mutar en añil
de voces y murmullos.

Juego ping pong con las bolas
de los ojos,
rojos como mercurio,
inflamados de dolor carmín.

Hoy pasé caminando frente a Cristo,
me dijo “ háblame”,
y le dije que yo no hablo con él.

No hablo con nadie.

Por eso no hay quien responda.

Existen esos días de dunas y arcabuces,
el solsticio de invierno interminable,
la angustia de acordeón y violín.

El celular está muerto,
las llaves cuelgan de azul polar,
los libros enmudecen de mortaja,
los parques secos de caminatas,
las botellas temblando de evaporación.

Este poema está herido,
por eso el verbo irregular,
por eso su deforme hoja,
por eso su seca tinta.

El cansancio de remar hacia arriba,
mientras todos reman hacia el frente.

Hemmingway quiso tanto al mar,
para no ser el viejo.

Se volvió viejo
y se hundió en el mar.

El Comfortably Numb de un Pink sin Floyd.

Mi garganta con una
minúscula tormenta de arena
en el centro,
mi pesado respirar.

Esta lucha de bolsillos volteados,
agujereados, sin monedas,
y un puñado de estrellas en las manos,
soñando con niños
brincando en un pie,
comiendo gelatina de colores,
diciéndole a la vida:

¡Te gané, te gané!

Esta noche-madrugada de mierda.
 
La azotea llueve de gatos,
palomas carroñeras y zapatos.

Qué preciosa la aurora púrpura,
ofreciéndose como cinturón
sujetado al marco de mi esquizofrenia,
abrazándome hasta mutar en añil
de voces y murmullos.

Juego ping pong con las bolas
de los ojos,
rojos como mercurio,
inflamados de dolor carmín.

Hoy pasé caminando frente a Cristo,
me dijo “ háblame”,
y le dije que yo no hablo con él.

No hablo con nadie.

Por eso no hay quien responda.

Existen esos días de dunas y arcabuces,
el solsticio de invierno interminable,
la angustia de acordeón y violín.

El celular está muerto,
las llaves cuelgan de azul polar,
los libros enmudecen de mortaja,
los parques secos de caminatas,
las botellas temblando de evaporación.

Este poema está herido,
por eso el verbo irregular,
por eso su deforme hoja,
por eso su seca tinta.

El cansancio de remar hacia arriba,
mientras todos reman hacia el frente.

Hemmingway quiso tanto al mar,
para no ser el viejo.

Se volvió viejo
y se hundió en el mar.

El Comfortably Numb de un Pink sin Floyd.

Mi garganta con una
minúscula tormenta de arena
en el centro,
mi pesado respirar.

Esta lucha de bolsillos volteados,
agujereados, sin monedas,
y un puñado de estrellas en las manos,
soñando con niños
brincando en un pie,
comiendo gelatina de colores,
diciéndole a la vida:

¡Te gané, te gané!

Esta noche-madrugada de mierda.
Genial obra llena de magistrales versos y elaboradas
imagenes que danza en pos de ese alma que grita
en dolor para recrear un ilimitada melancolia.
Excelente en todos los sentidos. felicidades y saludos
de luzyabsenta
 

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