Hay campanas sumergidas
en el pliegue desamparado
de mi corazón,
a penas alcanza el sonido
de tus notas a tocar
mi estremecida
lluvia furtiva.
Soy una escafandra dormida
al fondo del mar,
una especie de arrecífe
habitado por nadie.
Me bebo hasta el último sorbo
de mi nostalgia hundida,
discrepo contigo cuando
engullo tu beso a media luz.
Mis pies no reconocen
el camino del amor
zurcido a punto de cruz,
soy pequeña
soy frágil
como un volantín
buscando su propio cielo
desteñido de nubes
ausentes.
Soy ausencia también cuando
respeto el do menor,
aquella nota
delicada en el silencio
de tu nombre.
Y me quedo a contra luz
en aquella penumbra espesa,
en donde no existe
ruido más apacible
que tu voz resonando
en el blanco túnel de mi alma.
Junio/ 2019
en el pliegue desamparado
de mi corazón,
a penas alcanza el sonido
de tus notas a tocar
mi estremecida
lluvia furtiva.
Soy una escafandra dormida
al fondo del mar,
una especie de arrecífe
habitado por nadie.
Me bebo hasta el último sorbo
de mi nostalgia hundida,
discrepo contigo cuando
engullo tu beso a media luz.
Mis pies no reconocen
el camino del amor
zurcido a punto de cruz,
soy pequeña
soy frágil
como un volantín
buscando su propio cielo
desteñido de nubes
ausentes.
Soy ausencia también cuando
respeto el do menor,
aquella nota
delicada en el silencio
de tu nombre.
Y me quedo a contra luz
en aquella penumbra espesa,
en donde no existe
ruido más apacible
que tu voz resonando
en el blanco túnel de mi alma.
Junio/ 2019