lee
Poeta fiel al portal
Un tugurio llamado vida.
Eran días que su nombre era un fantasma
y entre dunas de cemento se fue:
se fue con el último adiós de la mañana
con sus ojos tristes y el sol en su espalda.
Se fue sin saber que se iba,
(se fue para volver)
llevaba un diario escrito en su mirada
un nudo en su garganta,
sus labios rojos que vestian una mueca triste
y en sus manos
las líneas aun llenas de esperanza y vida.
Hoy, sus pasos al salir aún se escuchan
y entre dunas de cemento y los años
su nombre sigue perdido y su voz fosilizada en el tiempo.
Eran días que su nombre era un fantasma
y entre dunas de cemento se fue:
se fue con el último adiós de la mañana
con sus ojos tristes y el sol en su espalda.
Se fue sin saber que se iba,
(se fue para volver)
llevaba un diario escrito en su mirada
un nudo en su garganta,
sus labios rojos que vestian una mueca triste
y en sus manos
las líneas aun llenas de esperanza y vida.
Hoy, sus pasos al salir aún se escuchan
y entre dunas de cemento y los años
su nombre sigue perdido y su voz fosilizada en el tiempo.