Evelyn21
Poeta que no puede vivir sin el portal
Podría divagar de sensación en sensación, buscando un recuerdo evocativo. . .
Pero. . . ¡No! . . .Entre esos no encontraría ningún beso de los que deseo darte.
Porque nunca a nadie he besado con amor
¿Cómo se describe entonces un beso que nunca se ha dado?
Prefiero pensar en el beso tierno que solo roza la piel suave de tus labios, que casto se acerca reconociendo tu aliento , probando el sabor de tu respiración, uno dulce que se deja caer poco a poco, tomando todo el tiempo del mundo para recorrer cada milímetro de tu boca.
Un beso que será seguido de otro más explorador y provocativo, uno que se apropie de tus labios como si fueran míos, los saboree, los acaricie, hasta que en pequeños mordisquitos mi boca haga estremecer la tuya. Donde mi lengua recorrerá tus labios de lado a lado como quien prueba un helado. En un instante me alejaré un poco para mirarte a los ojos y sonreírte pícaramente para así seguir con nuestro beso, para que nuestras lenguas jueguen entre si, se acaricien mutuamente mientras mis manos se pierden sobre tu nuca y tu cabello, donde tus manos deshacen mi espalda y mi cintura a cada roce.
Así se pasan los minutos, con ellos las horas.
Ahora solo puedo detenerme a pensar en la ansiedad que durante ese beso se acumularía en mi vientre, en esa sensación de cosquilleo que se iría derramando por mi cuerpo, en como mi mente se subiría a una nebulosa donde lo único que sería capaz de percibir es el calor de tu cuerpo contra el mío, de cómo la calidez de tu respiración quema mi boca y de cómo mi alma sonríe nerviosa en cada beso que me das.
Acaricio esa sensación, me embriago en ella, la contemplo, la añoro, la deseo y la degusto un momento en mi imaginación.
Un instante sin consciencia, una imagen, un tú, un yo. Un nosotros y el beso.
Me quedo pensando entonces, en los besos pecaminosos. . .
¿Que haría de un beso algo pecaminoso?
¿Será la forma en que se besa, el lugar, la intención, la provocación, el deseo implícito en ello?
Tal vez sean pecaminosos porque son aquellos besos los que roban el alma, aquellos que más que besar los labios, besan el mismo deseo, que detienen la respiración quemando con fuerza por dentro, son incitadores de pasión y desenfreno, son los besos que se van saltando los límites de la ropa abriéndose camino por doquier, aquellos que dejan marcas centímetro a centímetro del cuerpo que besan. Es el beso de la boca que provoca, que roza, suspira, lame, acaricia, muerde y se apropia de ese encantador placer, de la encarnación amada que se derrite y se hace agua en los venturosos labios que se lanzan por él. Son los besos que describen tu figura, que le indican a la oscuridad de mis ojos, la cálida sensación de tu piel.
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