Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Desde mi Yo no Soy, conjeturo respuestas extrañas para explicar las formas profundas y oscuras del abismo. Este hábito no es mío aunque nace hoy en mí, en lo que parece el mí cuando te escucho a ti. Aunque aún no resuelva los que es mí despojado de ti.
Desde mi Yo no Soy me cocino el almuerzo con los trozos de bestia leviatánica, y a sus fauces oscuras me asomo, al destello de velas, para invocar al ogro que habita en sus extrañas. Solo para saber, para auscultar las sombras con la poca de luz que absorben mis pupilas, para salir del mundo de tinieblas que sujeta a creer sin ver cuerpos de nada.
El la casa del genio de la sabiduría hay una sola luz para tantas preguntas.
Los rituales se envuelven con los vestidos místicos que lo resuelven todo a su manera. Las cabezas cuadradas, las oblongas, las esféricas, los cuerpos transparentes.
Venas, raíces, cirios, fuentes.
Y es la única luz la ineludible fuente, la que muestra el detalle que cobijan las sombras donde se muda el miedo que alienta al fanatismo.
Desde mi Yo no Soy habla mi inquieto morador de inquietudes que se asemeja al tuyo, como si fuera tuyo.
Bien podemos matarnos por respuestas como si fueran credos sacrosantos más allá del orgullo.
Más no esta tarde, no.
Esta tarde ha venido sobre su propio pie, con cuerpo de fantasma, la poderosa sombra. Seguida por la luz, su inseparable escolta. Esta tarde es de voces teñidas y amorosas, como los cantos suaves que suenan a tertulia.
Ambas desnudas solas, ambas abiertas todas, dispuestas al morboso ritual de las preguntas.
Luz y Sombra. Ante mi Yo no Soy que se parece al tuyo.
El genio de la sabiduría modera este debate, con las únicas reglas que habitan las preguntas: inquietud sin respuestas.
¿Es la luz el símbolo perfecto de la sabiduría?
¿Puede dibujar su presencia una luz sin las sombras?
¿Qué tanto hay en las sombras que no inunda la luz?
¿Es la luz universo que contiene a la sombra, o es la sombra universo que contiene a la luz?
¿Se confronta la sombra con la luz, o la luz con las sombra?
Desde mi Yo no Soy de vida tan pequeña siento volverme luz por un instante, para volverme sombra eternamente, porque ese es la visión que se percibe desde mi Yo no Soy y desde el tuyo, a pesar de los cuencos de promesas que se asumen veraces sin más pruebas.
Se quedan las respuestas del mí mismo, que mi este Yo no Soy, ha podido entrever a la presencia de fantasmas expuestos a la vista que no se ven con ojos ni miradas, en el mundo virtual del uno mismo.
La luz permite vislumbrar el espacio que entornan sus destellos en el cuerpo de sombra.
La sombra contiene en sus entrañas infinito saber que se escudriña a la luz de una vela mientras mi (tú) Yo no Soy vuelve a ser Yo Soy.
Los arcanos dan miedo pues son fosos profundos, parecen leviatanes feroces al espectro del alma que se muda de trajes tras mirada y mirada, construyendo moradas poderosas para que habite en ellas, entre pompas y cortes, la quisquillosa dama de los mitos banales.
Desde mi Yo no Soy que se parece al tuyo, quiero encontrar las venas de colores que alimentan las formas invisibles que parecen ser sombras. Sacudirlas del miedo para que sean alfombras del castillo de dudas con que asustan a este mi Yo no Soy que se parece al tuyo.
Y aunque el tiempo no basta, por lo lánguido suyo de tan breve premura que es nuestro Yo no Soy: avanzo la pregunta que se vuelve respuesta que genera pregunta nuevamente para el símbolo claro de la luz que le deja ser cuerpo de algo suyo la misteriosa sombra.
¿Hay más sombra que luz?.
Desde mi Yo no Soy me cocino el almuerzo con los trozos de bestia leviatánica, y a sus fauces oscuras me asomo, al destello de velas, para invocar al ogro que habita en sus extrañas. Solo para saber, para auscultar las sombras con la poca de luz que absorben mis pupilas, para salir del mundo de tinieblas que sujeta a creer sin ver cuerpos de nada.
El la casa del genio de la sabiduría hay una sola luz para tantas preguntas.
Los rituales se envuelven con los vestidos místicos que lo resuelven todo a su manera. Las cabezas cuadradas, las oblongas, las esféricas, los cuerpos transparentes.
Venas, raíces, cirios, fuentes.
Y es la única luz la ineludible fuente, la que muestra el detalle que cobijan las sombras donde se muda el miedo que alienta al fanatismo.
Desde mi Yo no Soy habla mi inquieto morador de inquietudes que se asemeja al tuyo, como si fuera tuyo.
Bien podemos matarnos por respuestas como si fueran credos sacrosantos más allá del orgullo.
Más no esta tarde, no.
Esta tarde ha venido sobre su propio pie, con cuerpo de fantasma, la poderosa sombra. Seguida por la luz, su inseparable escolta. Esta tarde es de voces teñidas y amorosas, como los cantos suaves que suenan a tertulia.
Ambas desnudas solas, ambas abiertas todas, dispuestas al morboso ritual de las preguntas.
Luz y Sombra. Ante mi Yo no Soy que se parece al tuyo.
El genio de la sabiduría modera este debate, con las únicas reglas que habitan las preguntas: inquietud sin respuestas.
¿Es la luz el símbolo perfecto de la sabiduría?
¿Puede dibujar su presencia una luz sin las sombras?
¿Qué tanto hay en las sombras que no inunda la luz?
¿Es la luz universo que contiene a la sombra, o es la sombra universo que contiene a la luz?
¿Se confronta la sombra con la luz, o la luz con las sombra?
Desde mi Yo no Soy de vida tan pequeña siento volverme luz por un instante, para volverme sombra eternamente, porque ese es la visión que se percibe desde mi Yo no Soy y desde el tuyo, a pesar de los cuencos de promesas que se asumen veraces sin más pruebas.
Se quedan las respuestas del mí mismo, que mi este Yo no Soy, ha podido entrever a la presencia de fantasmas expuestos a la vista que no se ven con ojos ni miradas, en el mundo virtual del uno mismo.
La luz permite vislumbrar el espacio que entornan sus destellos en el cuerpo de sombra.
La sombra contiene en sus entrañas infinito saber que se escudriña a la luz de una vela mientras mi (tú) Yo no Soy vuelve a ser Yo Soy.
Los arcanos dan miedo pues son fosos profundos, parecen leviatanes feroces al espectro del alma que se muda de trajes tras mirada y mirada, construyendo moradas poderosas para que habite en ellas, entre pompas y cortes, la quisquillosa dama de los mitos banales.
Desde mi Yo no Soy que se parece al tuyo, quiero encontrar las venas de colores que alimentan las formas invisibles que parecen ser sombras. Sacudirlas del miedo para que sean alfombras del castillo de dudas con que asustan a este mi Yo no Soy que se parece al tuyo.
Y aunque el tiempo no basta, por lo lánguido suyo de tan breve premura que es nuestro Yo no Soy: avanzo la pregunta que se vuelve respuesta que genera pregunta nuevamente para el símbolo claro de la luz que le deja ser cuerpo de algo suyo la misteriosa sombra.
¿Hay más sombra que luz?.
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