Deseabilidad

tyngui

Poeta que considera el portal su segunda casa
Los espacios se contraen en mi insulsa subjetividad, causan estados fallidos de comprensión y veracidad.

La confusión se vuelve obsoleta y se va transformando en una monstruosidad, depravando la visión inconsciente, tornándola inconvertible, indilucidable e irreal.

El vacío llega a la hora de elegir.

La angustia tortuosa y sistematizada, disfrazando al tiempo, intimida la escena, turba la opción.

Donde la deseabilidad primaria se convierte en perversión.

El juego de la supremacía de la nada.

La sospecha capciosa y los miedos que interpreta la duda. Ayudan a darle entidad a la invasión del silencio.

Tal vez el vacío de la libertad que interpretó Kierkegaard, a la hora de tomar una elección. Ese peso moral, preciso y acotado que delego a la razón, no sea suficiente.
 
Los espacios se contraen en mi insulsa subjetividad, causan estados fallidos de comprensión y veracidad.

La confusión se vuelve obsoleta y se va transformando en una monstruosidad, depravando la visión inconsciente, tornándola inconvertible, indilucidable e irreal.

El vacío llega a la hora de elegir.

La angustia tortuosa y sistematizada, disfrazando al tiempo, intimida la escena, turba la opción.

Donde la deseabilidad primaria se convierte en perversión.

El juego de la supremacía de la nada.

La sospecha capciosa y los miedos que interpreta la duda. Ayudan a darle entidad a la invasión del silencio.

Tal vez el vacío de la libertad que interpretó Kierkegaard, a la hora de tomar una elección. Ese peso moral, preciso y acotado que delego a la razón, no sea suficiente.



Ummmm, no sé... creo que lo he leído tres veces pero sigo imaginando y el vacío es cada vez mayor... interesante...:)

Un abrazo!!

Palmira
 

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