Mayca
ES EL MOMENTO DE DESPERTAR A LA ESPIRITUALIDAD
Anonadado vas por el sendero protegido por una cálida brisa que desayuna en la marisma, las aguas heladas recogen el fresco de tus dulces labios, ataviado y ronco de amor deten ese gesto que diluye la máscara dejando a la luz del día tu diadema que reboza de dinamismo incontrolado.
Vuelve con ese don que te caracteriza, esa luna llena de dogma contemplativa, tarde, pero aquí está el corazón encendido, esperando que la llama queme tu ira, renaciendo tu belleza ahorrativa, derrochando abundancia ante el fuego desesperado de una laguna desbordada.
Solo de idéntica forma arrastramos el coraje de impulsar por medio de los sentidos las más osadas piruetas para terminar acalorados con la pasión que emana de nuestros cuerpos que tiritan de deseos ante la desesperación de nuestros instintos básicos.
Diluye ese manantial cargado de situaciones ingratas para resolverlas, llevándolas a la orilla para descansar de este largo torbellino, el sol calienta tus emociones, triplicando la energía que lleva tu bienestar al cobijo, desgrana tu parte intuitiva, la que controla la desenfrenada irrealidad para ejercer presión en tus puntos de sutura, allí, yace inerte ese cuerpo que aclama serenidad.
El espíritu por fin libre asciende a un cuerpo celeste y desde allí, consigue elevar las súplicas para juntar dos almas, que dispares luchaban enérgicamente para acabar unidas, detente, consigue aguardar tu suerte, espera; que la vida parece, sonríe al verte, no luches, deja que el riachuelo te arrastre por la corriente, llegarás a la orilla y ahí te espera, sorprendido despiertas. Se realiza la experiencia llegando a la totalidad. Concluye el objetivo.
Vuelve con ese don que te caracteriza, esa luna llena de dogma contemplativa, tarde, pero aquí está el corazón encendido, esperando que la llama queme tu ira, renaciendo tu belleza ahorrativa, derrochando abundancia ante el fuego desesperado de una laguna desbordada.
Solo de idéntica forma arrastramos el coraje de impulsar por medio de los sentidos las más osadas piruetas para terminar acalorados con la pasión que emana de nuestros cuerpos que tiritan de deseos ante la desesperación de nuestros instintos básicos.
Diluye ese manantial cargado de situaciones ingratas para resolverlas, llevándolas a la orilla para descansar de este largo torbellino, el sol calienta tus emociones, triplicando la energía que lleva tu bienestar al cobijo, desgrana tu parte intuitiva, la que controla la desenfrenada irrealidad para ejercer presión en tus puntos de sutura, allí, yace inerte ese cuerpo que aclama serenidad.
El espíritu por fin libre asciende a un cuerpo celeste y desde allí, consigue elevar las súplicas para juntar dos almas, que dispares luchaban enérgicamente para acabar unidas, detente, consigue aguardar tu suerte, espera; que la vida parece, sonríe al verte, no luches, deja que el riachuelo te arrastre por la corriente, llegarás a la orilla y ahí te espera, sorprendido despiertas. Se realiza la experiencia llegando a la totalidad. Concluye el objetivo.
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