Cruzar La Noche
Poeta asiduo al portal
Entrar a la cantina...
Dejarse envolver por la etílica atmósfera,
aspirar ese dejo a melancolía que flota
en el aire.
Busco con la mirada un rostro conocido,
en la mesa del fondo ambos me aguardan.
La Soledad y el Suicida me llaman con la mirada.
Tomó asiento entre ellos.
El agua chorrea por mi ropa.
Dejarse envolver por la etílica atmósfera,
aspirar ese dejo a melancolía que flota
en el aire.
Busco con la mirada un rostro conocido,
en la mesa del fondo ambos me aguardan.
La Soledad y el Suicida me llaman con la mirada.
Tomó asiento entre ellos.
El agua chorrea por mi ropa.
- Ni toda el agua del mundo podría purificarte, absolverte de tus múltiples omisiones, errores y pecados. Me dice el Suicida
- Tiene razón, no hay deidad que se apiade del que Cruza La Noche. Comenta la Soledad.
- Es momento de recordar esas presentes ausencias, de tornarlas versos, de anegarnos de emociones y sentimientos que prometen sublimar a la musa.
- Sigue así y tal vez llegué el día en que aunque no olvides dejes de recordar. Susurra la Soledad fallando miserablemente al intentar consolarme.
- No te mientas a ti mismo, solo así tiene sentido tu vida, deshojando esa ausencia suya en ti. Meticulosa autopsia que no deja de recrear esos momentos que viviste a su lado. Sentencia el Suicida.