Después de ti, ¿Qué?

Glendalis Lugo

Poeta veterano en el portal
Una brisa fresca entraba en el cementerio, tocando suavemente el rostro arrugado de Elisa, le recordaba la primera vez que había besado a su fallecido esposo Martín, fue en una playa, la brisa del mar azotaba su pelo con ternura, mientras Martín la besaba, ¡Qué recuerdos tan bellos! …Pensaba.

Allí, frente a su tumba y con muchos de sus amigos le daba el último adiós. No quería ser carga de nadie, mucho menos de su único hijo Alberto al que había criado con todo su amor, convirtiéndose en una persona magnífica que por ella daría la vida, pero no le daría esa carga, el tenía que vivir, como ella misma había vivido su vida, llena de gratas experiencias.

En su casa, después de despedir a todos sus amigos y familiares, escribió una carta dirigida a su hijo Alberto, en ella le explicaba el motivo de su partida, le rogaba que no la buscara, que ella regresaría, la dejó junto con su anillo de bodas en su mesa de noche. Antes de salir de la habitación dio una última mirada al lugar donde había sido tan feliz junto a su esposo. Todavía escuchaba su risa, sus ronquidos, también su lamento porque no quería morir (Precisamente en esa habitación se dieron el último adiós), una lágrima se desliza por su rostro, cobró valor, recogió su maleta y hacia su destino su mirada dirigió.

Alberto llegó a su casa asustado, su madre no respondía su llamada, la busco por toda la casa, hasta que por fin entro a la habitación y encontró la carta, lloró intensamente, pero comprendía a su madre, ella siempre fue libre.

Recibió muchas cartas de ella, de cada rincón del mundo, le decía cuanto lo amaba, hasta que recibió su última carta, en que ella le decía que descansara su cuerpo al lado de su amado Martín, cuando de su viaje regresara.

El cuerpo de Elisa ahora descansa junto a su esposo Martín y dicen que la tumba, siempre está llena de flores, flores que no se marchitan, que todos los días cuentan la historia de Martín y Elisa.

El Alma de un poeta se desvela en cada verso.

Glendalis Lugo
 
Última edición:
Un amor intenso y profundo que se ve mermado con la partida de Martin, esposo fiel y devoto, al que su esposa extraña enormemente.
Un relato triste, dicen que cuando muere un ser que ha estado tan cerca de nosotros, una parte nuestra se va junto a él. Es el caso de Elisa, que al ver a su esposo muerto, decide partir a recorrer el mundo para pasar los últimos días de su vida disfrutando de las maravillas de la vida, creo que, a este viaje, fue acompañada por Martin.

Siempre he pensado que la muerte es una separación pasajera, que las personas se vuelven a reunir para continuar juntas hasta la eternidad.

Una bella historia, que en su trasfondo nos habla del amor inmenso que existe entre esta pareja de esposos.

Un bello trabajo amiga… ¡Felicitaciones!

Un beso y un cálido abrazo desde mi verde valle.

Eryca.
 
Mi querida poetisa, has escrito un relato lleno de sensibilidad y hermosas palabras. El amor verdadero no desaparece después de la muerte de uno de los amantes, al contrario, el dolor de esa muerte lo fortalece. Ha sido un placer leer tu maravilloso escrito que me ha llegado al alma. Besos para tu alma bella.
 
Dios que tristeza amiga, es aleccionador, me encanto. Buenos recursos literarios. Bella prosa. Saludos y estrellas. Besos con cariño.
 
Hermoso relato y magnífica narrativa. Hasta que la muerte os separe. Así son los amores que duran para siempre. Hay otros que tienen un tiempo de caducidad. Sea como fuere, el amor es lo más hermoso de la vida y cuando amamos lo hacemos para toda la eternidad. Me encanto tu lectura. Besos, estrellas y repu si me dejan. Encantada con tu amistad.

[FONT=&quot]Una brisa fresca entraba en el cementerio, tocando suavemente el rostro arrugado de Elisa, le recordaba la primera vez que había besado a su fallecido esposo Martin, fue en una playa, la brisa del mar azotaba su pelo con ternura, mientras Martin la besaba, ¡Que recuerdos tan bellos! …Pensaba.

[FONT=&quot]Allí, frente a su tumba y con muchos de sus amigos, le daba el último adiós. No quería ser carga de nadie, mucho menos de su único hijo Alberto, al que había criado con todo su amor, convirtiéndose en una persona magnifica que, por ella daría la vida, pero no le daría esa carga, el tenia que vivir, como ella misma había vivido su vida, llena de gratas experiencias.

[FONT=&quot]En su casa, después de despedir a todos sus amigos y familiares, escribió una carta dirigida a su hijo Alberto, en ella le explicaba el motivo de su partida , le rogaba que no la buscara, que ella regresaría, se la dejó junto con su anillo de bodas, en su mesa de noche, antes de salir de la habitación, dio una última mirada al lugar donde había sido tan feliz junto a su esposo. Todavía escuchaba su risa, sus ronquidos, también su lamento, porque no quería morir (Precisamente en esa habitación se dieron el último adiós), una lágrima se desliza por su rostro, cobró valor, recogió su maleta y hacia su destino su mirada dirigió.

[FONT=&quot]Alberto llego a su casa asustado, su madre no respondía su llamada, la busco por toda la casa, hasta que por fin entro a la habitación y encontró la carta, lloró intensamente, pero comprendía a su madre, ella siempre fue libre.

[FONT=&quot]Recibió muchas cartas de ella, de cada rincón del mundo, le decía cuanto lo amaba, hasta que recibió su última carta, en ella le decía que descansara su cuerpo, al lado de su amado Martin, cuando de su viaje regresara.

[FONT=&quot]El cuerpo de Elisa ahora descansa junto a su esposo Martin y dicen que la tumba, siempre está llena de flores, flores que no se marchitan, que todos los días cuentan la historia de Martin y Elisa.
 
Despues de la muerte de un ser amado
trsite queda el alma vacía
recordarle siempre cada día
y querer siempre estar a su lado.

Triste y melancolica prosa, pero muy bella, estrelitas y cariños
 
​Que hermosa y triste historia a la vez,la narras de maravilla,un gusto pasar por tus bonitas letras,un beso Sandra
 

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