selenschek manfred
Hijo de la Luna
Tú, mi aleluya en la basura
polvo de estrella en el pretil,
llegaste como llega casi todo,
pequeña de ojos grandes
de voz nítida como la lluvia,
de vientre como el cielo.
Yo era la sombra en el cenit,
tú, abrumadora
como un millón de alientos.
Inesperada, es cierto,
pero llegaste con el brillo
de tus dientes constelados
y una palabra valiosa entre tus sienes.
Entonces crecí desde mis pies
bajo la fronda de tus cabellos
de largas ramas como el eco.
Así de simple eres
que te vislumbro entre estas cosas,
después de todo... tú.
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