Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Levanté mis manos y empecé una oración,
un pensamiento libre, un abecedario nuevo,
mi saludo al aire con emoción
y un arbolito para ver crecer un sueño.
Un lunes magnífico, una semana normal,
una sonrisa que envidian los que me llaman enemigo,
los que viven deseándome el mal
y nunca se han sentado a conversar conmigo.
Me puse tenis y salí a correr sin más,
dejé la puerta de mi ignorancia abierta
porque después del sol hay una vista atrás
que toca mi alma a ver si se despierta.
Una ducha con agua fría, un café negro y sin azúcar,
un viernes que colecciona momentos buenos,
un día de lluvia para completar
lo que cuenta la gente y que echan de menos.
Un lápiz para dibujar de nuevo
el atardecer en un trozo de pan.
Una sonrisa para completar este episodio intenso
que no me quiere ver llorar.
un pensamiento libre, un abecedario nuevo,
mi saludo al aire con emoción
y un arbolito para ver crecer un sueño.
Un lunes magnífico, una semana normal,
una sonrisa que envidian los que me llaman enemigo,
los que viven deseándome el mal
y nunca se han sentado a conversar conmigo.
Me puse tenis y salí a correr sin más,
dejé la puerta de mi ignorancia abierta
porque después del sol hay una vista atrás
que toca mi alma a ver si se despierta.
Una ducha con agua fría, un café negro y sin azúcar,
un viernes que colecciona momentos buenos,
un día de lluvia para completar
lo que cuenta la gente y que echan de menos.
Un lápiz para dibujar de nuevo
el atardecer en un trozo de pan.
Una sonrisa para completar este episodio intenso
que no me quiere ver llorar.