Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Detén el tiempo
que calcina amaneceres
en hogueras sin cimientos
perfilando sus ruinas candentes
en vaharadas de ensueños,
letargos de un querer
que entre mis dedos se escapa
mientras murmura
que no es mío
ni de nadie...
Detén la caricia del silencio
y despoja de secretos
la voz desamparada,
desnuda los miedos
que acorazan el alma
y deja en la boca abisal
un candil encendido de auroras
que muestre el camino
dovelado en la traviesa
de este exánime latido.
Detén el llanto,
la tristeza,
la soledad,
el vacío que llena
la duna inmóvil de mi esperanza.
Amansa el torrente
del pasado que ulcera
cada atisbo de ilusión renacida
y en la dehesa yerma,
allí donde apenas asolea la brisa,
ensarta su vientre
con nudosos laureles.
¡Detenme!
o abrázame de olvido,
que finja el aire que no es sombra
lo que siempre va conmigo.