abcd
Poeta adicto al portal
Que hermosos van tus ojos, ebrios y no de vino. Van alegres, se escapan de mi mal, de ese mal que no tiene cura. Me alegra sentir que serás distancia y olvido, pues en mi solo queda la muerte y el abandono como tarea, como sueño, como castigo por haberte herido. Entré a una casa sin ventanas, no había puertas ni luz, es más, ni se como entre, pero renuncié pronto a toda otra verdad. El castillo en tu mirada absorbió mi casa, mi descanso, fue como decirle a todas las cosas: hasta siempre, ya nunca volveremos. Mi gozó pronto se ensombreció, llegaron las voces que no duermen en mi consciencia y los fantasmas habitaron mis zapatos y mis manos. Intente matarte pero es imposible cuando tienes los ojos cerrados, y es lógico uno se ha enamorado de su brillo.
Como no soy bueno, mis planes y mi deseo fracasan. Pero me alegra ver tus ojos sonreír, pero basta, dejemos a las libertades huir que hoy me duele la cabeza, hoy me duele la poesía, hoy es el primer día en el año en que no quiero, no puedo escribir.
Como no soy bueno, mis planes y mi deseo fracasan. Pero me alegra ver tus ojos sonreír, pero basta, dejemos a las libertades huir que hoy me duele la cabeza, hoy me duele la poesía, hoy es el primer día en el año en que no quiero, no puedo escribir.