abcd
Poeta adicto al portal
Vamos a explotar el limbo de la imaginación, con miedo, con sospechas de entrar al infinito cerrado, ese que se da cuando despertamos por un segundo y luego volvemos a dormir. La exégesis que preguntan los dioses de tus ojos se explica al verte abrazar la almohada, tu oso de peluche, tus sábanas olor a ti, olor a lluvia de exquisitos perfumes. La ternura visual que emana tu ser católico y ateo empuja al techo hacia el cielo, es inútil, tu solo respirar aliviada de la vida convierte el día en noche, la noche en día, todo es de un naranjo comestible, un eclipse de emociones propias de un cuerpo celeste hasta ahora desconocido por la ciencia, por los astrónomos sin corazón. Tus labios opíparos me cuentan todas esas cosas, tus labios traducen el idioma onírico en pan, en caricias, en salvación ulterior al cáncer de sentir que perderte es no tener nada en que pensar, por quién sufrir, por quien reír.