Andrés Castro Arévalo
Poeta recién llegado
Es mucho lo
que un hombre
puede decir de si,
pero es poco lo
que aprendemos
de lo dicho.
Este mundo es
un mundo libre,
me pertenece.
Para el séptimo
día de la creación,
la evolución era
inminente, mi muerte,
cuestión de la ciencia.
El infinito es mi paraíso,
la trasgresión humana,
es solo el epitafio
en la tumba de su destino.
El silencio es
doloroso, pero la mejor
cura para la evolución,
la mejor arma
de una conspiración.
El mundo se sacudirá,
por el retorno del
misericordioso Dios celestial.
que un hombre
puede decir de si,
pero es poco lo
que aprendemos
de lo dicho.
Este mundo es
un mundo libre,
me pertenece.
Para el séptimo
día de la creación,
la evolución era
inminente, mi muerte,
cuestión de la ciencia.
El infinito es mi paraíso,
la trasgresión humana,
es solo el epitafio
en la tumba de su destino.
El silencio es
doloroso, pero la mejor
cura para la evolución,
la mejor arma
de una conspiración.
El mundo se sacudirá,
por el retorno del
misericordioso Dios celestial.