La Corporación
Poeta veterano
Desde el Evaristo Corumelo,
cada vez más cerca de ti cogote.
Después del intenso mundo en Pelufos
y sus putas multinacionales me quedó la Corpo
con las monjitas cachondas, la cerveza, la celebración de Ghana,
el ron, la risa que nos dan los secuaces de chávez,
el gol de España, la argentina Ximena que aprendió a chuparla
y sobre todo Karol, mi novia.
Para reconciliarme con su sabuar fej
le propuse unas vacaciones en la Frans del euro:
¡Uhlalá, Pagüis de L´Eifell, la bohem, la guillotina!
En cuanto la llevé a pasear por Le Chams Elisé,
le compré unos calsones de Pierre Locherais,
un perfume moderno Deloqué, de esos que huelen a coño,
visitamos al Ubre y a otros poetas muertos de hambre,
Karol de nuevo se abrió de patitas,
sonrojó mi oreja con ricas obscenidades,
paseó su nerviosa lengua por mi frenillo
y escribió en mi escroto cinco panegíricos sobre el amor
después de estudiar al maestro de Laparra;
todavía le sobró piel para tres más.
Llegamos por Italí, Roma, el Vaticano,
Benedicto insistió en un recital poético,
la declamación de mis últimas obras,
las de mi amigo Villa, la cagada de Jesucristo,
sus mariconadas y no pudo resistir tanta belleza,
una lipotimia dio por terminado el despliegue artístico;
luego el cardenal Sefarad renovaría nuestro compromiso
frente al altar de Federico Ferllini y sus gordas tetudas.
Karol lloraba, yo tuve que pegarle un lingotazo al ron.
Y por fin Llegamos a le Franse,
el barrio latino, la demodén y Budelaire.
¡Fueron tantas emociones amigos mundopoetarios!
En un descuido de Karol acabé en cabarete burlesq.
Me llevé la segunda decepción:
ya no quedaban Ficheras locales,
aquellas madmuaselles que inventaron la mamada de Cristo.
Esas ardientes hembras
que hicieron las delicias de los tercios españoles
han sido sustituidas por rumanas, letonas, rusas,
rubicundas esteparias hijas del Ortodoxo.
Despaché dos por misericordia y me fui para el hotel
después de comprar un ramito de gardenias a mi amada.
Todo fue bello sí,
pero a Karol le pidieron certificado veterinario para entrar,
nunca supe si por negra o por ser mosca común.
¿Dónde quedó aquello de liberté, igualité
y fraternité?
No somos nadie.
elPrior
cada vez más cerca de ti cogote.
Después del intenso mundo en Pelufos
y sus putas multinacionales me quedó la Corpo
con las monjitas cachondas, la cerveza, la celebración de Ghana,
el ron, la risa que nos dan los secuaces de chávez,
el gol de España, la argentina Ximena que aprendió a chuparla
y sobre todo Karol, mi novia.
Para reconciliarme con su sabuar fej
le propuse unas vacaciones en la Frans del euro:
¡Uhlalá, Pagüis de L´Eifell, la bohem, la guillotina!
En cuanto la llevé a pasear por Le Chams Elisé,
le compré unos calsones de Pierre Locherais,
un perfume moderno Deloqué, de esos que huelen a coño,
visitamos al Ubre y a otros poetas muertos de hambre,
Karol de nuevo se abrió de patitas,
sonrojó mi oreja con ricas obscenidades,
paseó su nerviosa lengua por mi frenillo
y escribió en mi escroto cinco panegíricos sobre el amor
después de estudiar al maestro de Laparra;
todavía le sobró piel para tres más.
Llegamos por Italí, Roma, el Vaticano,
Benedicto insistió en un recital poético,
la declamación de mis últimas obras,
las de mi amigo Villa, la cagada de Jesucristo,
sus mariconadas y no pudo resistir tanta belleza,
una lipotimia dio por terminado el despliegue artístico;
luego el cardenal Sefarad renovaría nuestro compromiso
frente al altar de Federico Ferllini y sus gordas tetudas.
Karol lloraba, yo tuve que pegarle un lingotazo al ron.
Y por fin Llegamos a le Franse,
el barrio latino, la demodén y Budelaire.
¡Fueron tantas emociones amigos mundopoetarios!
En un descuido de Karol acabé en cabarete burlesq.
Me llevé la segunda decepción:
ya no quedaban Ficheras locales,
aquellas madmuaselles que inventaron la mamada de Cristo.
Esas ardientes hembras
que hicieron las delicias de los tercios españoles
han sido sustituidas por rumanas, letonas, rusas,
rubicundas esteparias hijas del Ortodoxo.
Despaché dos por misericordia y me fui para el hotel
después de comprar un ramito de gardenias a mi amada.
Todo fue bello sí,
pero a Karol le pidieron certificado veterinario para entrar,
nunca supe si por negra o por ser mosca común.
¿Dónde quedó aquello de liberté, igualité
y fraternité?
No somos nadie.
elPrior
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