Llora grietas el surco del barbecho
rutilando el rocío al mediodía;
se descarna en el frunce de la estría,
bajo la tierra, túmido y derecho.
Gime así un corazón insatisfecho,
atorado en el légamo diría,
otoño de una muerte tan sombría
y es acíbar el silbo de su pecho.
¡Qué andanada! cargada de despecho
arremete violenta a tu elegía
como un toro de luto ya maltrecho.
Tanta pena llorada bajo el techo
se acuesta con el hambre. Y su agonía,
son nanas de cebolla sobre el lecho.
PepeSori
SafeCreative
Junio
2018
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