lesmo
Poeta veterano en el portal
bienaventurados los que lloran
Don de lágrimas
Llorar, llorar, llorar, como un chiquillo,
pero en la soledad, que no se enteren,
que no penen por mí, si es que me vieren,
que mía es la razón, si así me humillo.
Que no vean los hierros del tobillo,
los que, por tumefacto, se me adhieren,
los que apenas del tiempo ya me hieren:
la costumbre es lo malo de ese grillo.
¡Qué bien algunas lágrimas vendrían
a limpiar las legañas!..., los cerrojos
polvorientos, ¡qué bien funcionarían!
¡Qué bien descifrarían trampantojos
de inicua perspectiva!... ¡Aclararían
esa mirada amable de Tus ojos!
Llorar, llorar, llorar, como un chiquillo,
pero en la soledad, que no se enteren,
que no penen por mí, si es que me vieren,
que mía es la razón, si así me humillo.
Que no vean los hierros del tobillo,
los que, por tumefacto, se me adhieren,
los que apenas del tiempo ya me hieren:
la costumbre es lo malo de ese grillo.
¡Qué bien algunas lágrimas vendrían
a limpiar las legañas!..., los cerrojos
polvorientos, ¡qué bien funcionarían!
¡Qué bien descifrarían trampantojos
de inicua perspectiva!... ¡Aclararían
esa mirada amable de Tus ojos!
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