Javier Alánzuri
Poeta que considera el portal su segunda casa
No luché por riquezas... figuré en este cuento
ajeno a lo que muchos pensaban importante,
y al dejarme llevar mecido por el viento
era un hombre dichoso, con el alma radiante.
Cuando por fin cesaba, tras recobrar aliento,
ansioso iba gozando como el hábil amante
que corteja una dama, con pasión y talento,
y exploraba el entorno mostrándome galante.
Así fui caminando por distintos tablados
que presenta la vida... tan solo pretendía
escapar de ese libro con finales narrados
en el que ya no cabe sorpresa ni alegría,
y continuar mirando con ojos asombrados
mientras siga sonando esta bella melodía.
Me llaman cada día
fracasado... no importa, pues son gente endiosada
y ellos jamás respetan al que no tiene nada.
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