Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu pelo negro roza el verde prado,
conmociona el sendero de la brisa;
el lago se detiene en tu sonrisa
y sueña tu reflejo ensimismado.
Cual lucero, descubres el candado
de la bóveda azul que ve sin prisa
cómo cambia tu mundo y profetiza
el sino de tu ser enamorado.
Monarcas en ascenso dejan huellas
en el aula central de las regiones
que marcan el latir de las estrellas
y afloran en tu piel constelaciones.
El prístino rubor de las doncellas
aviva la beldad en tus facciones.