spring
Sonriendo...
Donde siempre, el viejo banco de madera
su asiento nos otorgó y
aquel frondoso árbol nos cobijó.
Donde siempre, nos contamos de lo habitual
las novedades
entre besos y caricias, cómplice el paraje.
Donde siempre, los ocres solo eran un marco
de aquel nuestro azul paisaje
secretos de amor, gozo, lagrimas y quimeras.
Donde siempre cariño, no hacía falta decir ¡te amo!
apoyados lado a lado los cuerpos
abrían sensaciones en senderos de luna y sol.
Donde siempre, el recuerdo quedo en un lienzo
de romántica y nostálgica poesía
contemplado desde el intimo cimiento.