DIEGO
Poeta adicto al portal
Los recuerdos fragmentados se traducen en corpóreos momentos de paz, como si estuvieran destinados a sanar todas las heridas recibidas en el campo de batalla de tu cuarto. Las esquirlas producidas por la eclosión de los sentidos y las ganas, permanecen aún inalterablemente desparramadas en partes de mi anatomía.
Los recuerdos aparecen subrepticiamente, intentando una distracción no deseada.
Mientras tanto, se arremolina el candor de tu piel suave en lo perpetuo de mis retinas secas ante la negación del parpadeo obligado; húmedas por la emoción de la visión maravillosa de curvas gritándole a mi piel - calla los latidos de tus sienes abrevando en mí , y todo el cuerpo laxo de cansancio y placer intentando acercarse a tu vida.
Los duendes de las múltiples tú, danzan en derredor de tu presente recuerdo, acariciando la aspereza de mi refugio, estanco a la trivialidad de la ciudad y sus mentiras, ajeno a todo lo que esté fuera de ti.
Sombrío despojo de amores pasados, de amores sufridos y algunos callados.
Desconozco por completo la hora del día en que todo esto sucede, probablemente sea la eternidad y no lo entienda. Todo puede ser mientras no estás.
Cavernoso quejido de mis ganas, hechizo milenario de tus artes.
Sonríeme otra vez, mientras la aurora se duerme en la distancia, a espaldas de nuestro destino de amantes ocasionales y reincidentes hasta el hartazgo.
Sigo esperando que la luz se apague, que ilumines los cuerpos sudorosos y jadeantes con enmarañado cabello humedecido.
Las hordas de tu sexo agigantan sus huestes en espera del ataque final, en el que acabaremos como siempre, gozando sin medidas nuestra pequeña muerte.
Los recuerdos aparecen subrepticiamente, intentando una distracción no deseada.
Mientras tanto, se arremolina el candor de tu piel suave en lo perpetuo de mis retinas secas ante la negación del parpadeo obligado; húmedas por la emoción de la visión maravillosa de curvas gritándole a mi piel - calla los latidos de tus sienes abrevando en mí , y todo el cuerpo laxo de cansancio y placer intentando acercarse a tu vida.
Los duendes de las múltiples tú, danzan en derredor de tu presente recuerdo, acariciando la aspereza de mi refugio, estanco a la trivialidad de la ciudad y sus mentiras, ajeno a todo lo que esté fuera de ti.
Sombrío despojo de amores pasados, de amores sufridos y algunos callados.
Desconozco por completo la hora del día en que todo esto sucede, probablemente sea la eternidad y no lo entienda. Todo puede ser mientras no estás.
Cavernoso quejido de mis ganas, hechizo milenario de tus artes.
Sonríeme otra vez, mientras la aurora se duerme en la distancia, a espaldas de nuestro destino de amantes ocasionales y reincidentes hasta el hartazgo.
Sigo esperando que la luz se apague, que ilumines los cuerpos sudorosos y jadeantes con enmarañado cabello humedecido.
Las hordas de tu sexo agigantan sus huestes en espera del ataque final, en el que acabaremos como siempre, gozando sin medidas nuestra pequeña muerte.