Jeronimovillan
Poeta recién llegado
Mar que retozón en el ocaso
abre un portal infinito al regocijo,
¡Cuánto te anduve esperando!
Marina sal, contagiosa arena;
poseedora de ungüentos heteróclitos,
de miríficos albas y auroras.
Corazón empapado hasta las entrañas,
en ti, que bañas y permeas mi templanza;
me abrazas con tus olas
y conduces mi frívola existencia
hacia el nirvana de la conciencia
y potencias en mi alma la locura:
locura de ser amante sin amor,
poeta sin poesía,
cantante sin canción.
Océano retozón: ¡que dulce fueron tus aguas!,
¿Podrá este entusiasta de las letras recordar algún día?:
Fue dulce la mar salada, fue mi travesía un poema,
no fue el dolor en vano, fue el comienzo de mis letras
y en la dulce mar salada – recordando a Porfirio
Barba Jacob – me pregunte: ¿Poeta: en qué quedamos?
abre un portal infinito al regocijo,
¡Cuánto te anduve esperando!
Marina sal, contagiosa arena;
poseedora de ungüentos heteróclitos,
de miríficos albas y auroras.
Corazón empapado hasta las entrañas,
en ti, que bañas y permeas mi templanza;
me abrazas con tus olas
y conduces mi frívola existencia
hacia el nirvana de la conciencia
y potencias en mi alma la locura:
locura de ser amante sin amor,
poeta sin poesía,
cantante sin canción.
Océano retozón: ¡que dulce fueron tus aguas!,
¿Podrá este entusiasta de las letras recordar algún día?:
Fue dulce la mar salada, fue mi travesía un poema,
no fue el dolor en vano, fue el comienzo de mis letras
y en la dulce mar salada – recordando a Porfirio
Barba Jacob – me pregunte: ¿Poeta: en qué quedamos?
Jerónimo Villa
Versos Trasnochados
Versos Trasnochados