Susurro mis pasos en la fria madrugada, intentando no romper el sueño de la soledad que habita en mi casa. Es mi compañera fiel, mi amante de hiel, que con un solo dedo puede hacer recorrer por tu espalda una tormenta de hielo que cala hondo, muy hondo. Hasta el alma.
Me preparo un buen café, y me dirjo a la calle, a acompañar a las estrellas una noche más, a confesarles mis miedos, mis secretos, mis desdichas, las que tantas noches poblan mi cabeza, invadiendo mis sueños como un ejercito que destroza pueblos y mata a inocentes; mis sueños huyen despavoridos delante de las mentiras que al cabo del dia se han ido atrincherando en los huecos de mi inocencia, esperando que mi mente minve un instante debido al cansancio, y atacar.
Y solo me queda que despertarme, a causa del enorme estruendo causado en mi interior, empapado en sudor, en lágrimas, en miedo. Y arropado por la soledad
Me preparo un buen café, y me dirjo a la calle, a acompañar a las estrellas una noche más, a confesarles mis miedos, mis secretos, mis desdichas, las que tantas noches poblan mi cabeza, invadiendo mis sueños como un ejercito que destroza pueblos y mata a inocentes; mis sueños huyen despavoridos delante de las mentiras que al cabo del dia se han ido atrincherando en los huecos de mi inocencia, esperando que mi mente minve un instante debido al cansancio, y atacar.
Y solo me queda que despertarme, a causa del enorme estruendo causado en mi interior, empapado en sudor, en lágrimas, en miedo. Y arropado por la soledad