Lírico.
Exp..
E. XIII
Tú inauguras el cielo y tú clausuras
con dulce lumbre ciega de tus ojos
el tiempo acurrucado entre ilusiones.
Cada brizna de amor, cada latido
dispuesto a ser por ti, me hacen más mío
y reconozco el sol sobre tu frente.
Cada noche la luna se enternece
porque entiende tu voz, siempre dictando
la ley del corazón que la derrite.
Tú inauguras el cielo y tú clausuras
con dulce lumbre ciega de tus ojos
el tiempo acurrucado entre ilusiones.
Cada brizna de amor, cada latido
dispuesto a ser por ti, me hacen más mío
y reconozco el sol sobre tu frente.
Cada noche la luna se enternece
porque entiende tu voz, siempre dictando
la ley del corazón que la derrite.