Asklepios
Incinerando envidias
Me llamo Enrique Acevedo González, tengo 59 años y soy un miembro más de esta fabulosa página literaria.
Apuntar mi edad tiene sus razones, que paso a explicar, y que tienen que ver con internet. Está claro que toda generación tiene sus diferencias respecto a la anterior, y también con la que será su relevo. Existen cambios, evolución…
Yo formo parte de la generación denominada Baby boom, así que ya voy siendo, cuando menos, “madurito” y me siento afectado por el mundo de internet, y no de manera positiva precisamente. En mi caso particular, la llegada de internet me ha pillado un poco tarde, un poco a traspiés. Lo digo porque nunca me gustaron, ni me gustan las nuevas tecnologías, aunque soy totalmente consciente de su enorme parte positiva y su importancia en, por ejemplo medicina, tecnología, transportes, compras varias… pero también tiene su cara negativa. Entre los múltiples aspectos negativos que sin duda tiene, que es lo que aquí quiero destacar, quiero referirme a uno en particular: las redes sociales. En mi humilde opinión, son muchos los que dedican mucho, demasiado tiempo a ellas, con el fin de dejar huella en ellas, de llamar la atención de los demás, por decir al resto: “Oye, que estoy aquí. Que yo también existo. Soy alguien”. Es como una pedida totalmente infantil de socorro. Creo que es un mundo en el que se editan demasiadas tonterías y donde, la dependencia al like es, cuando menos, ridícula. ¿qué valor tiene tanto me gusta, tanto amigo virtual que no es tal?
En demasiadas ocasiones he sido testigo de una imagen que no soy capaz de entender: Grupos de jóvenes, -y no tan jóvenes-, sentados unos junto a otros comunicándose por wasup y no charlando y mirándose a la cara. Es decir, socializando.
El excesivo uso de los móviles, que es lo mismo que decir las redes sociales ya tiene nombre como enfermedad…¿ No es esto algo seriamente preocupante?
Yo no me niego utilizar internet, pero os diré qué uso es el mío: La pagina Mundopoesía, donde estáis leyendo estas líneas; otra página de poesía de la que aquí no voy a hacer publicidad; conferencias de la fundación March, - aquí si hago publicidad pues me parece una página de peso-; y un par de sitios más dedicados también a conferencias de contenidos interesantes. Creo que el uso que hago es de un sentido común notablemente escaso, a mi entender. Oye, que cada cual es libre de hacer lo que quiera, pero tan solo es dar un toque de atención para dar la oportunidad de cuestionar hasta qué punto nos manejan y nos distorsionan la realidad. Señores, que hay que pensar un poquito por cuenta propia, por favor.
Soy consciente de perderme, seguro, muchas cosas, pero prefiero dedicar mi tiempo a leer libros, escribir, (Por cierto, acabo de editar en Punto Rojo un poemario titulado “Donde descansan los abismos I”, por si alguien se anima a adquirir un ejemplar) Aquí, por ejemplo, sé que me vendría muy bien tener redes sociales, pero asumo mi postura
En fin, al tema y para terminar. Quizás sea una rara avis en estos tiempos que corren, pero mientras pueda, opto por salvaguardar lo que pueda mi intimidad y dedicar mi tiempo, en lo posible, a su faceta más humana y desarrollar el sentido común.
En su día, admito que me inscribí en Facebook, instagram y telegram, pero he de decir que ya ni recuerdo las contraseñas. Tal es mi interés por todas ellas.
Llamadme romántico, pero ¿no es más saludable, más humano la conversación directa o el escribir cartas a mano y enviarlas por correo postal? Se nos está olvidando escribir expresarnos correctamente y eso es algo tremendamente triste
He dicho.
Gracias a todos por vuestro tiempo
Fdo: Enrique Acevedo González
Apuntar mi edad tiene sus razones, que paso a explicar, y que tienen que ver con internet. Está claro que toda generación tiene sus diferencias respecto a la anterior, y también con la que será su relevo. Existen cambios, evolución…
Yo formo parte de la generación denominada Baby boom, así que ya voy siendo, cuando menos, “madurito” y me siento afectado por el mundo de internet, y no de manera positiva precisamente. En mi caso particular, la llegada de internet me ha pillado un poco tarde, un poco a traspiés. Lo digo porque nunca me gustaron, ni me gustan las nuevas tecnologías, aunque soy totalmente consciente de su enorme parte positiva y su importancia en, por ejemplo medicina, tecnología, transportes, compras varias… pero también tiene su cara negativa. Entre los múltiples aspectos negativos que sin duda tiene, que es lo que aquí quiero destacar, quiero referirme a uno en particular: las redes sociales. En mi humilde opinión, son muchos los que dedican mucho, demasiado tiempo a ellas, con el fin de dejar huella en ellas, de llamar la atención de los demás, por decir al resto: “Oye, que estoy aquí. Que yo también existo. Soy alguien”. Es como una pedida totalmente infantil de socorro. Creo que es un mundo en el que se editan demasiadas tonterías y donde, la dependencia al like es, cuando menos, ridícula. ¿qué valor tiene tanto me gusta, tanto amigo virtual que no es tal?
En demasiadas ocasiones he sido testigo de una imagen que no soy capaz de entender: Grupos de jóvenes, -y no tan jóvenes-, sentados unos junto a otros comunicándose por wasup y no charlando y mirándose a la cara. Es decir, socializando.
El excesivo uso de los móviles, que es lo mismo que decir las redes sociales ya tiene nombre como enfermedad…¿ No es esto algo seriamente preocupante?
Yo no me niego utilizar internet, pero os diré qué uso es el mío: La pagina Mundopoesía, donde estáis leyendo estas líneas; otra página de poesía de la que aquí no voy a hacer publicidad; conferencias de la fundación March, - aquí si hago publicidad pues me parece una página de peso-; y un par de sitios más dedicados también a conferencias de contenidos interesantes. Creo que el uso que hago es de un sentido común notablemente escaso, a mi entender. Oye, que cada cual es libre de hacer lo que quiera, pero tan solo es dar un toque de atención para dar la oportunidad de cuestionar hasta qué punto nos manejan y nos distorsionan la realidad. Señores, que hay que pensar un poquito por cuenta propia, por favor.
Soy consciente de perderme, seguro, muchas cosas, pero prefiero dedicar mi tiempo a leer libros, escribir, (Por cierto, acabo de editar en Punto Rojo un poemario titulado “Donde descansan los abismos I”, por si alguien se anima a adquirir un ejemplar) Aquí, por ejemplo, sé que me vendría muy bien tener redes sociales, pero asumo mi postura
En fin, al tema y para terminar. Quizás sea una rara avis en estos tiempos que corren, pero mientras pueda, opto por salvaguardar lo que pueda mi intimidad y dedicar mi tiempo, en lo posible, a su faceta más humana y desarrollar el sentido común.
En su día, admito que me inscribí en Facebook, instagram y telegram, pero he de decir que ya ni recuerdo las contraseñas. Tal es mi interés por todas ellas.
Llamadme romántico, pero ¿no es más saludable, más humano la conversación directa o el escribir cartas a mano y enviarlas por correo postal? Se nos está olvidando escribir expresarnos correctamente y eso es algo tremendamente triste
He dicho.
Gracias a todos por vuestro tiempo
Fdo: Enrique Acevedo González