Doblezero
Poeta adicto al portal
ECO DEL FUNERAL
Vencido y desarmado, soy un resto,
y en manos de corona y banda, arcilla,
y siento dentelladas de polilla
dentro del corazón.
Quedaron en lo interno sombra y bichos
desde que tu manzana yo mordiera
cuando te conocí por vez primera
por este malecón.
Sentado en nuestra roca, sollozando,
yo miro a la gaviota en su volada
que en andas de la brisa va tomada
con su danza sufí.
Por sobre el horizonte se me acercan
peldaños con tu voz y tus canciones
y en mis ojos caireles azulones
se suicidan por ti.
Mi mano enajenada busca al vuelo
los dedos de la tuya pero en vano
como es mudar a negro pelo cano
o a blanca negra tez.
Y aquí tropiezo un día contra el otro
como un cadáver cuya sepultura
fijó en la playa donde tu hermosura
vio por última vez.
Morir de amor a buen seguro duele,
pero es morir y al menos da reposo
pues de morir prefiero bien gustoso
de amor de ese costal.
Pero morir a medias, como muero,
en esta fantasía terca y loca
de verte al fin sentada en nuestra roca,
es eco al funeral.
Sé lo insensato de espigar la orilla,
como es buscar cobijo del tornado
bajo la tejavana sin tejado,
perdiendo la salud.
Con fe impoluta vengo cada tarde
y a poco a poco el goce se permuta
bajo el ocaso en flores de cicuta
que adornan mi ataúd.
Autor: Doblezero
Vencido y desarmado, soy un resto,
y en manos de corona y banda, arcilla,
y siento dentelladas de polilla
dentro del corazón.
Quedaron en lo interno sombra y bichos
desde que tu manzana yo mordiera
cuando te conocí por vez primera
por este malecón.
Sentado en nuestra roca, sollozando,
yo miro a la gaviota en su volada
que en andas de la brisa va tomada
con su danza sufí.
Por sobre el horizonte se me acercan
peldaños con tu voz y tus canciones
y en mis ojos caireles azulones
se suicidan por ti.
Mi mano enajenada busca al vuelo
los dedos de la tuya pero en vano
como es mudar a negro pelo cano
o a blanca negra tez.
Y aquí tropiezo un día contra el otro
como un cadáver cuya sepultura
fijó en la playa donde tu hermosura
vio por última vez.
Morir de amor a buen seguro duele,
pero es morir y al menos da reposo
pues de morir prefiero bien gustoso
de amor de ese costal.
Pero morir a medias, como muero,
en esta fantasía terca y loca
de verte al fin sentada en nuestra roca,
es eco al funeral.
Sé lo insensato de espigar la orilla,
como es buscar cobijo del tornado
bajo la tejavana sin tejado,
perdiendo la salud.
Con fe impoluta vengo cada tarde
y a poco a poco el goce se permuta
bajo el ocaso en flores de cicuta
que adornan mi ataúd.
Autor: Doblezero
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