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penabad57

Poeta veterano en el portal
Plantígrada isla de universos invictos, cromosoma azul.
Gen de hojas escarlata, Nautilus de vida que recoge
las llagas de mi paso. Cráteres en el ovillo de la ingle,
labios que retuercen el signo del mañana y el amor
de la matrona y la vigilancia de la ausencia en los dos dedos
próximos del azar que dicen sí a la noche del infante
con sus rodillas turgentes de comunión y blancura.

La trayectoria del águila, miel de cielo, cielo de miel,
dulces garras de infinitud, y yo, ah! yo, el plumaje
en su corona, almacén invicto que cruza las aceras del mar
y me sumerge en el vino de tu nombre, de los nombres ,
del hilo títere que roba estíos-esos carámbanos de calor
en las vísceras, la multiplicidad de sexos, desnudez del perfil
contra el tragaluz invisible-. Un resplandor en tu hombro de plata,
a mi lado, junto al candil oscuro de la ubre, en la orilla
que es un molde de tu silencio, a través del crisol,
de la incógnita que guarda osarios de catedral
cuando te viertes en música como un remanso
que el agua arroja al fulgor de la luna en su cresta.

Y sí, cuál el oro, falso oro, céfiro del grito y la lujuria,
en el parásito hogar que sufre las telarañas sin madre,
la voz insólita de la camada en mi frente rota
de anciano sin párpados ni ojos, ni vidrios abiertos
a la claridad. El tiempo es la razón del tiempo,
aquí viven las cenizas sobre un pedestal
alto como los geiseres que desafían el brillo de la luz,
su caída de lava frágil, su ascua evanescente
que inclina el deseo y lo atrofia con sus amantes alas de senectud.
 
Última edición:
Esa trayectoria del águila, miel de cielo, cielo de miel,
lánguidas alas de desconcierto , y yo, ah! yo, el plumaje
en su corona, almacén invicto que cruza las aceras del mar
y me sumerge en el vino de tu nombre,


Este poema requiere varias lecturas. Una rápida, otra más lenta, y una última semejante a la degustación. Esa maravilla que ocurre con pocas obras, que es la posibilidad de reflexionar a partir de ellas.
Este que cito es el fragmento que me resultó más hermoso.
Quiero creer que la chispa de la juventud permanece invicta.
Precioso trabajo.
Un abrazo, amigo.
 
Este poema requiere varias lecturas. Una rápida, otra más lenta, y una última semejante a la degustación. Esa maravilla que ocurre con pocas obras, que es la posibilidad de reflexionar a partir de ellas.
Este que cito es el fragmento que me resultó más hermoso.
Quiero creer que la chispa de la juventud permanece invicta.
Precioso trabajo.
Un abrazo, amigo.
Gracias, Cecy, por tu generosidad, mucha más de la que merecen mis poemas. Un abrazo.
 
Plantígrada isla de universos invictos, cromosoma azul.
Gen de hojas escarlata, Nautilus de vida que recoge
las llagas de mi paso. Cráteres en el ovillo de la ingle,
labios que retuercen el signo del mañana y el amor
de la matrona y la vigilancia de la ausencia en los dos dedos
próximos del azar que dicen sí a la noche del infante
con sus rodillas turgentes de comunión y blancura.

La trayectoria del águila, miel de cielo, cielo de miel,
dulces garras de infinitud, y yo, ah! yo, el plumaje
en su corona, almacén invicto que cruza las aceras del mar
y me sumerge en el vino de tu nombre, de los nombres ,
del hilo títere que roba estíos-esos carámbanos de calor
en las vísceras, la multiplicidad de sexos, desnudez del perfil
contra el tragaluz invisible-. Un resplandor en tu hombro de plata,
a mi lado, junto al candil oscuro de la ubre, en la orilla
que es un molde de tu silencio, a través del crisol,
de la incógnita que guarda osarios de catedral
cuando te viertes en música como un remanso
que el agua arroja al fulgor de la luna en su cresta.

Y sí, cuál el oro, falso oro, céfiro del grito y la lujuria,
en el parásito hogar que sufre las telarañas sin madre,
la voz insólita de la camada en mi frente rota
de anciano sin párpados ni ojos, ni vidrios abiertos
a la claridad. El tiempo es la razón del tiempo,
aquí viven las cenizas sobre un pedestal
alto como los geiseres que desafían el brillo de la luz,
su caída de lava frágil, su ascua evanescente
que inclina el deseo y lo atrofia con sus amantes alas de senectud.
Un magnífico poema...Grato leerte….un abrazo
 
Plantígrada isla de universos invictos, cromosoma azul.
Gen de hojas escarlata, Nautilus de vida que recoge
las llagas de mi paso. Cráteres en el ovillo de la ingle,
labios que retuercen el signo del mañana y el amor
de la matrona y la vigilancia de la ausencia en los dos dedos
próximos del azar que dicen sí a la noche del infante
con sus rodillas turgentes de comunión y blancura.

La trayectoria del águila, miel de cielo, cielo de miel,
dulces garras de infinitud, y yo, ah! yo, el plumaje
en su corona, almacén invicto que cruza las aceras del mar
y me sumerge en el vino de tu nombre, de los nombres ,
del hilo títere que roba estíos-esos carámbanos de calor
en las vísceras, la multiplicidad de sexos, desnudez del perfil
contra el tragaluz invisible-. Un resplandor en tu hombro de plata,
a mi lado, junto al candil oscuro de la ubre, en la orilla
que es un molde de tu silencio, a través del crisol,
de la incógnita que guarda osarios de catedral
cuando te viertes en música como un remanso
que el agua arroja al fulgor de la luna en su cresta.

Y sí, cuál el oro, falso oro, céfiro del grito y la lujuria,
en el parásito hogar que sufre las telarañas sin madre,
la voz insólita de la camada en mi frente rota
de anciano sin párpados ni ojos, ni vidrios abiertos
a la claridad. El tiempo es la razón del tiempo,
aquí viven las cenizas sobre un pedestal
alto como los geiseres que desafían el brillo de la luz,
su caída de lava frágil, su ascua evanescente
que inclina el deseo y lo atrofia con sus amantes alas de senectud.
El tiempo es la razón del tiempo


Grato leerte
 

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