BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Veis? La hoja golpea
la lata, como lluvia lunar,
bien aproximada, disecada.
Y entre los mimbres espaciales,
las cumbres descorazonadas,
brindan su efecto multiplicador
en lo oscuro del corazón, precisamente.
Yo sólo permanezco atento, a cualquier
ditirambo parcial, deshonesto, vulgar.
Mi tierra son las manos. Mi huerto,
el tifus y la peste, donde se saturaban,
tarde, los riachuelos infantiles.
Apenas, entre este corazón, y
vuestros corazones, existe
una distancia mínima; quizá el papel.
Yo observo moverse la montaña, como haría
el buen y sádico profeta, la luna, que llueve
y tiembla a cada paso de mi dubitación.
Veis? Los ojos han parado, cansados
de buscar lo que el corazón anhela.
©
la lata, como lluvia lunar,
bien aproximada, disecada.
Y entre los mimbres espaciales,
las cumbres descorazonadas,
brindan su efecto multiplicador
en lo oscuro del corazón, precisamente.
Yo sólo permanezco atento, a cualquier
ditirambo parcial, deshonesto, vulgar.
Mi tierra son las manos. Mi huerto,
el tifus y la peste, donde se saturaban,
tarde, los riachuelos infantiles.
Apenas, entre este corazón, y
vuestros corazones, existe
una distancia mínima; quizá el papel.
Yo observo moverse la montaña, como haría
el buen y sádico profeta, la luna, que llueve
y tiembla a cada paso de mi dubitación.
Veis? Los ojos han parado, cansados
de buscar lo que el corazón anhela.
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