(Voz primera)
1
Y era un hondo cantar
de romances heridos.
Pura plata y cristal.
2
Y eran sus ojos negros
dos acequias del Darro
donde duermen los juncos.
3
Y era su frente clara
agua de limonero
y brisa de azahar.
4
Y era su boca un nardo,
y cárcava de risas
con voz de ruiseñores.
5
Su figura una flor
en un caballo negro.
Y era un gitano blanco.
6
Su mirada candela
encendida y ardiente.
Como un rojo clavel.
7
¡Gitana! en su mortaja:
tus esclavinas blancas,
tu llanto de albahaca
1
Y era un hondo cantar
de romances heridos.
Pura plata y cristal.
2
Y eran sus ojos negros
dos acequias del Darro
donde duermen los juncos.
3
Y era su frente clara
agua de limonero
y brisa de azahar.
4
Y era su boca un nardo,
y cárcava de risas
con voz de ruiseñores.
5
Su figura una flor
en un caballo negro.
Y era un gitano blanco.
6
Su mirada candela
encendida y ardiente.
Como un rojo clavel.
7
¡Gitana! en su mortaja:
tus esclavinas blancas,
tu llanto de albahaca
(Voz segunda)
8
¡Silencio! ¡Más silencio!
Se escuchan las navajas
entre versos de sangre.
9
Ya sólo queda el brillo
de aquel cuarto creciente
sobre el verde olivar.
10
Los nardos eran gotas
de lutos silenciosos
y voces apagadas.
11
Y se escucha en Granada
un clamor de gitanos
y una zambra llorando
12
¡Madre! ¿Dónde estás Madre?
Fueron los pistoleros
con su yugo muerte.
13
Y en el camino a Víznar
la sangre de un romance
se quedó en la cuneta
¡Silencio, más silencio!
Pepe Soriano Simón
SafeCreative
8
¡Silencio! ¡Más silencio!
Se escuchan las navajas
entre versos de sangre.
9
Ya sólo queda el brillo
de aquel cuarto creciente
sobre el verde olivar.
10
Los nardos eran gotas
de lutos silenciosos
y voces apagadas.
11
Y se escucha en Granada
un clamor de gitanos
y una zambra llorando
12
¡Madre! ¿Dónde estás Madre?
Fueron los pistoleros
con su yugo muerte.
13
Y en el camino a Víznar
la sangre de un romance
se quedó en la cuneta
¡Silencio, más silencio!
Pepe Soriano Simón
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