Hola, Jose.
espero la valoración de los expertos
Con esta observación, seguramente nadie, o casi nadie, se atreverá a contestarte, no por falta de conocimiento, sino porque es posible que le dé vergüenza. Pero yo, que ni soy experto ni tengo vergüenza ;-) sí me voy a animar para romper el hielo. Lo que te digo es simplemente lo que yo sé y lo que yo veo, hasta donde llego. Tómatelo simpelmente así, por favor.
Las aliteraciones son, en mi opinión, uno de los elementos más delicados del nivel fónico de la poesía. Son como las especias en cocina: bien usadas, pueden resaltar o potenciar el sabor natural de los alimentos, pero si se usan mal, pueden destrozar el mejor de los guisos y echar a perder un ingrediente de primera.
Para empezar te diré que en tu poema detecto dos clases de aliteraciones: las que portan redundancia (o pleonasmo) y las que no. Ejemplos:
abrasado en la brasa > redundante obviamente
vate abatido > no hay redundancia
En principio, las que portan redundancia generan también los mismos problemas que todos los pleonasmos; las otras no. Los pleonasmos pueden funcionar bien como intensificadores en lugares especialmente expresivos. Pero en general no parecen deseables, salvo que tengas una buena razón para usarlos.
Hay aliteraciones que proceden de una misma raíz o lexema; otras no. Ejemplos:
morir muriendo > mismo lexema
caso con mi ocaso > distinto lexema
Las aliteraciones que comparten lexema suelen involucrar expresiones hechas, como "cómete la comida"; a veces pueden responder a ciertos estilos lingüísticos o literarios, como por ejemplo, las aliteraciones del lenguaje bíblico: "cantar de los cantares" o "vanidad de vanidades" (superlativos hebreos). Fuera de contextos así, a mí me parecen "peligrosos". Así, por ejemplo, yo preferiría:
abrasado en la brasa > quemado en la brasa
escalar [...] esa escalera > subir/ascender [...] esa escalera
Me parece que los que no comparten lexema son muchos más interesantes y productivos, como "vate abatido" o "en mi era lo que era". Pero presentan un problema/desafío muy interesante: la aliteración produce un "núcleo sonoro" peculiar que afecta de lleno a la música del poema. Y si esa música no tiene que ver con otros elementos de la obra, entonces pueden sonar como un "gambazo" (los músicos llaman "gambazo" a una nota incorrecta que se escapa por error durante la ejecución de una pieza). El ejemplo probablemente más citado es "a las aladas almas de las rosas" (M. Herández, Elegía a Ramón Sijé), donde la aliteración de los sonidos "l" y "a" produce una música "flotante" y ligera que describe muy bien (casi dibuja) ese vuelo que se está diciendo.
En el Polifemo de Góngora hay varias aliteraciones sobresalientes:
(4,1-2)
Donde espumoso el mar sicilïano / el pie argenta de plata al lilibeo. Dámaso Alonso comenta: "Probablemente por razones fonéticas: nótese cómo en el verso "el pie argenta de plata al Lilibeo" hay una sabia gradación de vocales claras (ninguna
u y sólo una
o al final): e-i-e-a-e-a-e-a-a-i-i-e-o. Se diría una sensación de blanca espuma o de plata, completada por la palabra
Lilibeo (con su reiteración silábica como si sugiriera
Lilio)".
(27,5)
Vagas cortinas de volantes vanos. D. Alonso: "Notamos la deliciosa, aérea aliteración (tres veces el mismo esquema: ¿virtuosismo?, ¿oscuro hallazgo genial?): v-s v-s v-s [...] Maravilloso efecto de aliteración el de este verso donde hay un susurro de fricativas (Góngora, imaginamos, tendría la idea nebrisense de la
v labiodental). Estas que se dirían casi exactamente repetidas con arreglo a una pauta (v---s v---s v---s) se corresponden con el suave soplo del favonio".
En el caso de tu poema, veo que se trata, en efecto, como bien dices, de un ejercicio que halla varias aliteraciones de distintos tipos. Pero no veo un sentido para ellas: no hay una música uniforme de fondo sobre la que las aliteraciones proporcionen su peculiar color para matizar las distintas zonas del poema. Tampoco llego a distinguir figuralismos (que los sonidos aliterados llamen a sonidos reales como recurso descriptivo, como en los ejemplos de Hernández y Góngora).
Ojalá que este ejercicio te sirva como ensayo o entrenamiento para incorporar este precioso y peligroso recurso a tus composiciones. Te comento brevemente un ejemplo mío, muy reciente; cómo yo mismo he intentado hacerlo.
En mi
Fábula de Sansón y Dalila los temas de ambos personajes están caracterizados musicalmente mediante la aliteración de ciertos sonidos (entre otros recursos). En el tema de Sansón abundan las vocales abiertas "a" y "o" y los sonidos /n/, /nt/, /ante/, /ente/, en consonancia con el vigor del personaje; el tema de Dalila, en cambio, se apoya mayormente en vocales débiles "i" y "u" y en sonidos como /l/, /s/... Son dos músicas muy contrastadas con las que traté no sólo de caracterizar sonoramente a los dos personajes, sino también articular la estructura del poema.
Espero que estas reflexiones te sirvan. Saludos.