Marla
Poeta fiel al portal
Anays arrancaba en silencio las raíces podridas
de Dios
cuando sintió en su nuca
el aliento del lobo.
Anocheció de golpe
en sus venas.
La cosecha de luz
fue tragada
por las fauces hambrientas
del tiempo.
Un erial anidaba en sus ojos
ausentes.
Anays espantaba a los cuervos
del olvido
con ramas de encendida nostalgia.
Descubrió que la verdad tiene alma
de arena,
que la arena
da frutos sombríos.
Se hizo un ovillo con la noche
y soñó
que podía destejer cada muerte
con la infancia en sus lágrimas.
de Dios
cuando sintió en su nuca
el aliento del lobo.
Anocheció de golpe
en sus venas.
La cosecha de luz
fue tragada
por las fauces hambrientas
del tiempo.
Un erial anidaba en sus ojos
ausentes.
Anays espantaba a los cuervos
del olvido
con ramas de encendida nostalgia.
Descubrió que la verdad tiene alma
de arena,
que la arena
da frutos sombríos.
Se hizo un ovillo con la noche
y soñó
que podía destejer cada muerte
con la infancia en sus lágrimas.